domingo, 28 de agosto de 2016

Insomnio III

Es el pinche insomnio el que me hace pensar, decir y escribir pendejadas, como siempre, di cuarenta vueltas en la cama, mandé un par de mensajes ¡Pendeja! cerré los ojos, di otras vueltas, volví a mandar mensajes, ya en un monologo pues obvio el interlocutor había caído rendido, mas y mas verborrea, y yo con insomnio, con hambre, con sed.

¡No, puta madre! No, no quiero quemar las naves contigo, ya basta ¡carajo!, ya basta de salir corriendo y de hacer lo mismo cada vez que las cosas se complican en mi mente, en mi imaginación, en mi pinche intenses loca y nada hollywoodense, en mis traumas y peores defectos, todo se complica siempre en mi cabeza mientras afuera el mundo rueda, muy lentamente, pero todo va por su cause normal. No quiero irme y cerrar tras de mi todas las puertas y tapiar las ventanas, porque mañana me arrepentiré, me arrepentiré de ser como "esos" que no me han querido, que se han burlado de mi y sencillamente se han ido cuando no he respondido a sus deseos de la manera que han necesitado. Yo no soy así.

Como el insomnio sigue y me muero de calor decido levantarme, apenas son la 1:10 am, llueve, que bonito es escuchar llover, es como si la ciudad se bañara y el agua se llevará lo cargado del ambiente, como si todo se limpiara en segundos y una energía renovada y serena nos rodeara, que bonitas son las madrugadas, sobre todo estas que llueven y también son capaces de ocultar secretos, de ocultar llantos, de ocultar dolores, y es capaz de proteger el canto, la fortuna, el amor y la pasión, son hermosas las madrugadas en que llueve.

Hace días tomé una foto para ti, una de esas que jamás había tomado, pero que siempre quise regalarle a alguien, y tú te la habías ganado. Pero la tomé y la guarde durante días, es tan bonita, me gusta tanto o mas que aquella de mis piernas tomada desde la cama de mi ex amante, ese tipo de fotos prohibidas me encantan, todas ellas van bien dedicas, siempre hay magia y un poco de arte en las fotos tomadas por ojos y manos inexpertas, ansiosas de decir o de ocultar algo. Esa foto puede ser publicada ahora y sin embargo siempre será solo mía, pues me ha enseñado mucho de mí.


Cada hombre al que conozco y llega a tener la dicha de entrar en mi mundo, aunque sea este, el de las letras, este reino un poco o bastante imaginario, viene a reivindicar algo en mi ser, casi siempre en mi cuerpo, lo que remite en mi pensamiento también. La mayoría de ellos, que ademas son bien pocos y se cuentan con los dedos de una mano, me han hecho mirar mi cuerpo de distintas formas, otros me han hecho amarlo por la capacidad de goce que tengo y que reconozco tener, y algunos me han hecho sentirme incomoda por un momento de forma tal que me veo obligada a cavilar, llegando a conclusiones inesperadas. 

Te regalaría la foto, pero ya es mía, tan mía como me soy yo misma, tan mía como es mi cuerpo y el ambiente al que pertenezco, puedo dedicártela y hasta enviarte con ella un beso, pero aunque el pensamiento primero fue "esta foto es para ti" ahora se ha transformado totalmente, esta foto es para mí. Tan bella, tan humana y tan velada como yo misma. 

No quiero quemar las naves, no, no quiero desaparecerte de mi vida, aún no, quiero que espabiles, que te decidas, quiero que eches la carne al asador. Porque ser una incendiaria a veces es bonito, porque dejar ardiendo todo detrás de una mientras camina sin mirar atrás resulta muy cómodo, no, esta vez no quiero hacer lo mismo de siempre, espero estar a tiempo de apagar el incendio. 

jueves, 25 de agosto de 2016

El enamoramiento condicionado

No confío en la gente.
Esa es la primicia de mi vida social, no confío en la gente y menos aún en los hombres ¿por qué habría de confiar en unos seres que desde pequeña me han demostrado que son capaces de manipularme, violentarme, engañarme, acosarme, hostigarme y mentirme para lograr sus propósitos?
Y aún con dicha primicia siempre cometo el error de enamorarme después de según yo, haber estudiado al sujeto en cuestión, soy una combinación de tonta e ingenua, también de caliente y dispersa.
¿Por qué demonios el enamoramiento de la feminista, hetero o bi, citadina debe de estar condicionado a descubrir por propios medios que el sujeto (masculino) en cuestión no es un feminicida, un violador o un mujeriego cualquiera?
Parece broma,  pero una ya no puede andar por la vida confiando en cualquier sonrisa bonita, en un traserito espectacular, en unas manos de ensueño o en un torso de agasajo. Si corremos con la fortuna de conocer mejor al susodicho y su entorno entonces nos encontramos con los siguientes "contras" que nos condicionan el enamorarnos perdidamente: muchas de nosotras tenemos como una certeza la idea de que TODOS LOS HOMBRES MIENTEN.
Sí,  muchas ya no nos creemos nada, desde un "que bonita sonrisa" hasta un "que inteligente eres" nos suena a "lo único que quiero cogerte" y bueno, no siempre nos gusta eso o solo eso. Vivimos pensando en que lo un hombre nos ha dicho para alagarnos ya se lo ha dicho ese mismo día a 10 más,  sabemos que sí no nos llaman o escriben es porque no les pasamos por la mente ni un segundo y jamás nos extrañaran,  que "si no ha salido conmigo, es porque ha salido con otra que le brinde mayor comodidad".  Ya no nos dejamos engañar o sencillamente desconfiamos de todo, es nuestro nuevo mecanismo de defensa y sin embargo nos y les damos la oportunidad de demostrar lo contrario, en algún punto de cualquier tipo de relación DECIDIMOS tumbar las barreras y confiar, decidimos reír tonta y nerviosamente con los mensajes alagadores y/o cariñosos, creemos que en realidad nos quieren y somos capaces de enamorarnos y amar con pasión y locura.
¿Pero que necesidad existe o que diablos nos ha llevado a muchas en no confiar en los hombres?
Hace tiempo alguien que me gustaba mucho, después de un año de amistad decidió decirme que estaba enamorado de mí y,  sin embargo, exigía saber que sentía yo por él antes de según él amarme completamente y darlo todo por mí.  Entonces ¿su cariño hacía mi estaba condicionado a ser correspondido? De lo contrario no me querría más,  me borraria de su pensamiento y sus sentimientos.
¡Cuanta comodidad! ¿Y si hubiera sido yo la que confesara mi amor sin ser correspondida? si hubiese sido yo, seguramente él se intimidaria y optaría por alejarse, claro porque yo no le pediría permiso para quererlo.
Me ha costado mucho trabajo aceptar que no confío en los hombres per se, y que aún así estoy dispuesta a enamorarme arriesgandome a que mi corazón se vuelva a romper en cientos de pedazos, después de todo ya es un kintsukuroi.

lunes, 23 de mayo de 2016

La última despedida

Lo que no quise decirte aquella noche al despedirnos, cariño, es que el sexo fue terrible, prácticamente traumatico.
Debí quedarme con nuestra despedida anterior, ¿recuerdas?

sábado, 12 de septiembre de 2015

Bela Lugosi's dead... undead 1998

El último obsequio de cumpleaños que me dio mi novio de aquel entonces, fue una entrada al concierto que Bauhaus ofrecería en el Cine Ópera, Axel era un novio clandestino, mayor que yo y que según mi abuela "seguramente no andaba en buenos pasos", todo porque gustaba vestir de negro, usar el cabello largo y escuchar música "satánica". 
Axel encendió en mí el gusto por las artes, por la música clásica, la literatura, la danza y el teatro, me llevó a lugares que a mi edad por ley no podía entrar, andábamos metidos en "el movimiento oscuro", nada de fachas, todo eran terciopelos y encajes, corsets y faldas largas, labios negros y sombras en exceso, atrevidamente pantalones de falsa piel y blusitas de tirantes, siempre negro, siempre negro. 

El cine ópera había sido para mí hasta ese entonces el lugar en donde pasaba varios minutos corriendo por el cine y rodando en la alfombra roja, hasta que empezaba la película, "Batman", recuerdo perfecto que mi papá me llevó a ver Batman, comprábamos cerezas y palomitas, me podía sentar en la butaca doblada para "ser mas alta", ¡Por todas las Diosas, que vieja estoy! Pronto algo se rompería, literalmente, y con ello se marcaría el final de mi infancia y comenzaría un doloroso devenir en mi vida escolar, sentimental y familiar. Pronto, el cine ópera y el concierto de Bauhaus se convertirían en un símbolo eterno del "fin de una era".

El 12 de octubre por fin llegó, todo iba viento en popa, yo vivía a unas calles y según lo planeado podría llegar a casa antes que alguien me echara en falta. Tenía 13 años, a punto de cumplir 14, recuerdo que tenía la encomienda de ir a la primaria por mis hermanos después de la secundaria (14:30), haciendo memoria y un calculo que seguramente es inexacto, estaríamos pasando frente al ópera a eso de las 15:30, mi corazón latió rápido al ver a aquella horda de entes vampíricos formados frente al cine, uno tras otro en perfecto orden, miré de reojo para ver si localizaba a los chicos: Axel, Fabiola, Roberto y Sinahi, pero no los localice, mala suerte, tendría que buscarlos recorriendo la fila después. Me fui a casa con mis hermanos tomados de mis manos, uno de cada lado. 

Serían las 17:00 horas quizás, tenía que salir de casa y rogaba por que todo saliera conforme al plan, metí en mi morral de terciopelo mi ropa "oscura" y el maquillaje, tomé las llaves de casa y después de sentenciar a mis hermanos "me escapé de casa", que nervios sentía, más de una vez pensé en regresarme, el camino de solo dos calles desde mi casa hasta el cine se me hizo eterno, tenía mucho miedo de que mamá me cachara, que regresara del trabajo y yo no estuviera, que me viera regresar en "esas fachas" con los labios pintados de negro, pero mi emoción por ver y escuchar a Bauhaus era más grande, no me importaba saber que podría ser la última vez que me dejaran salir de casa hasta que cumpliera 30, yo quería ver a Peter Murphy y cantar con él "Learning lines in the rain 
Special effects by loonatik and drinks freeze frame, screen kiss, hot heads, lights and power It's patently obvious" esa noche Peter sería mío, solo cantaría para mí, solo cantaría conmigo y el tiempo se detendría para que yo pudiera disfrutar por una eternidad su dulce voz.  

Axel y Fabiola me esperaban fumando en la esquina del cine, habían dejado a Roberto y Sinahi formados, -estamos formados afuera de la iglesia, las doñas pasan haciéndonos jetas y se persignan las muy idiotas- me dijo Fabiola medio encabronada pero riéndose, -¿traes tu ropa?- me preguntó quitándome el morral, -¡Sí! ¿En dónde me cambio?- volteaba a todos lados para descubrir un buen lugar, -cámbiate aquí, yo te hago casita-dijo mientras sacaba mis cosas, y me cambié en plena fila frente a la iglesia, me maquillé rapidísimo y guarde mi ropa común en el morral. -No nos van a dejar meter mochilas, así que fíjate, te voy a amarrar el morral a la cintura y lo metes en la falda, no se van a dar cuenta- yo asentí con la cabeza y con cara de boba seguramente, me meaba del miedo, si me quitaban la mochila y me quedaba sin ropa para regresar a casa ¿que iba a hacer?, me iban a matar, ¡mi mamá me iba a matar!.

Entramos por fin, aún no oscurecía cuando ingresamos al cine, Axel había comprado buenos lugares, ya no recordaba el dolor de pies, nunca me han vuelto a doler los pies como aquella noche y al día siguiente, las botas que usaba eran infernales, altísimas y duras, me destrozaban los pies. Pero ese dolor y la angustia previa valieron la pena cuando al fin escuche las primeras notas de "In the flat field", no me desmayé no sé por qué, era mi primer concierto, un concierto entre vampiros, entre punks, entre pura banda "oscura", canté y grité como toda groupie, le grite a Peter que lo amaba y juraba que él cantaba esa noche sabiendo de mi existencia, cantaba con mas poder porque estaba yo ahí, porque en tres días más sería mi cumpleaños y Peter lo sabía, esa noche Bauhaus tocaría "Bela Lugosi's dead" para mí, cómo si de las mañanitas se tratara. 

Al poco rato de iniciado el concierto se oía mucho desmadre, ¡Dieron portazo!, decía unos, yo entré en pánico, -¿Tenemos que irnos?- pregunté, Axel me tomó de los hombros y me dio un beso, -no te preocupes, no pasa nada, de aquí no nos vamos hasta que acabe- y seguimos cantando con Peter. 
Luego ya supe que todo el safarrancho que se armó fue porque dieron portazo, el evento se había sobre vendido y la banda quería entrar a ver a Bauhaus, se apoderaron del trompo de pastor que había en la entrada y saquearon los tacos, metieron el trompo a la sala y lanzaban la carne por doquier, con razón olia a garnachas adentro y el desmadre era ya una locura, un tanto ordenada y contenida, creo que todes estábamos felices de estar allí aquella noche. 
La última rola fue "Bela Lugosi's dead", el tercer y último encore fue para mí:

White on white translucent black capes
back on the back
bela lugosi's dead
The bats have left the bell tower
the victims have been bled
red velvet lines the black box
bela lugosi's dead
Bela lugosi's dead
undead undead undead
undead! undead! undead!
The virginal brides file past his tomb
strewn with time's dead flowers
bereft in deathly bloom
alone in a darkened room, the count
bela lugosi's dead
bela lugosi's dead
bela lugosi's dead
Undead undead undead
undead undead undead
undead
Oh bela!
bela's undead!
Undead undead undead undead undead undead...

Al salir del concierto había patrullas, la cortina a medio bajar (o subir), y todo el movimiento oscuro se iba a casa sin prisa. Lo que habíamos vivido allá adentro nadie nunca, nunca podría arrebatarlo de nuestras mentes y estábamos muy felices por eso, felices con toda nuestra oscuridad. 

Al día siguiente, los sellos de clausurado, la cortina con tremenda abolladura, el desmadre dentro de basura y hasta ropa, las y los vecinos hablaban de lo ocurrido, de esos chavos satanicos que entraron a la fuerza, que eran de lo peor, que solo buscaban problemas. 
Creímos que pronto re abrirían el cine, pero con los años nos resignamos a verlo morir, a verlo caer piedra por piedra, nos resignamos a dejar dentro nuestros buenos recuerdos de la niñez, de las idas con toda la familia al cine de nuestra colonia, ese en donde os dejaban subirnos al escenario y correr y gritar antes de la función, ese cine en donde vi Batman con mi papá, Katy la oruga con mi madre y mi padre cuando aún estaban casados, ese cine en donde acabó mi infancia, en donde terminó mi adolescencia sumisa, y comenzó mi adultez llena de verdadera rebeldía, una adultez en que Axel moriría a los 18 años, una adultez inundada de arte y pasiones, una adultez apresurada por una huelga en la UNAM y mi recién descubierta bisexualidad... todavía, aún en estos días cuando paso por el Cine Ópera me vienen a la mente un mar de recuerdos, imágenes que quizás ya están muy distorsionadas, sentimientos encontrados y escalofríos.  

Mañana rodamos "La Maldición del Rock y Ruedas", a ver si no me pongo a llorar (otra vez).


jueves, 10 de septiembre de 2015

¡Alimentame!

Calurosa tarde de rodar por la roma-condesa, pocos kilómetros como siempre, busco un lugar para beber té helado y comprar golosinas, en la vitrina veo un montón de pasteles y pido uno de chocolate, para llevar. 
Llegando a casa saco el pastel de su empaque y el aroma absurdamente me hace recordar aquél día que volviste de la playa;yo me preparaba para salir a cenar cuando recibí tu mensaje.

- ¿Qué haces?, ya volví
- Muero de hambre, vamos a cenar
- Tengo mas tarde una cita de trabajo, ¿vienes un rato?
- Está bien, luego me voy por la cena yo sola, quiero un pastel de chocolate

Apenas entré te dije-¡alimentame!-dejaste algo en la cocina o en la mesa, yo que sé, y contestaste caminando rápidamente hacia mí -¿Con qué?-y antes de darme tiempo de contestar me besaste, era extraño ese beso pues no había ni una gota de alcohol en él, no había rastro de ese licor que yo daba por hecho era el sabor tus besos, nos besamos en un arranque voluptuoso, no había más que lujuria y entendí que no habría preámbulos esta vez, ademas teníamos el tiempo contado, subimos cada escalón hacía la habitación manoseándonos como adolescentes, jugando con cada parte de nuestro cuerpo, en cada descanso nos detuvimos para desabrocharnos un botón más, tu camisa, tu torso desnudo por primera vez, mi pantalón, mi blusa, tu cinturón; a veces me gustaría encontrarte descalzo... 
Cuando al fin llegamos a la habitación me arrojaste a la cama y tú sobre mí, no habría tregua tampoco, esa tarde sería memorable, el olor de nuestros cuerpos nos embriagó, comenzaste a quitarte la última prenda, esa camisa de lino tan bien planchada. 
- ¿Qué haces?
- Me quito la camisa
- ¡No!
- ¿Me la vuelvo a poner?
- ¡Sí!
- Está bien, me la pongo otra vez-dijiste con sonrisa complaciente.

¡Alimentame!, seguía pensando en que lo dije inocentemente, debí responder que me alimentaras con tu piel, con el sabor del sudor que se mezclaba entre nosotros y recorría nuestros cuerpos, aunque allá afuera hacía frío, ambos estábamos atrapados en el calor del momento. Apretabas fuerte mis muslos, tirabas de mi cabello mientras mordías mi cuello, como siempre preguntaste -¿te gusta?- bufabas como animal en celo y yo me estremecía...

Y ahora estoy aquí,sin mucho apetito ya, recordando todo aquello mientras pienso: "Este pastel no se va a comer solo."

miércoles, 20 de mayo de 2015

Tarde

Tumbada boca arriba y con la cabeza casi colgando en orilla de la cama, reposo de los pocos kilómetros rodados a toda velocidad, cierro los ojos concentrándome en mi respiración desatendiendo el sonido de los autos, de los lejanos rayos, de la lluvia que poco a poco comienza a caer.

De pronto escucho unos pasos fuertes y desenfadados, reconozco de inmediato el sonido de esas botas en la vieja duela de mi habitación, me digo que no puedes ser tú ¿cómo? si no tienes llaves, pero no abro los ojos, afino el olfato, tu aroma es tan fuerte que podría captarlo a dos metros de distancia, justo los que hay de la puerta a mi cama, que es tan alta que se podría guardar debajo de ella otra cama; sí es tu delicioso aroma el que respiro, ya no hay un solo rincón en la habitación que no huela a ti ¡Uf! y me dejo envolver por esa deliciosa fragancia, no escucho más pasos, como si te hubieses detenido en la puerta, no me importa, yo estoy embriagada viajando por las suaves ondas que dibuja tu olor por toda la habitación como humo ligero. Casi puedo verte se pie bajo el marco, pero me niego a abrir los ojos, estoy disfrutando tanto el momento, mis sentidos están alerta, y de pronto se reanudan los pasos que firmes entran y llegan al pie de la cama, abro los ojos y ahí estás tú, mirándome con esa sonrisa brillante que tienes, sonriéndome con la mirada del sátiro oji-verde, y sonrío también pues adivino tus deseos y los consiento con la mirada.
Tus labios se posan suaves sobre los míos, juego con ellos acompasadamente y nuestras lenguas bailan en un masaje armónico y delicioso, tus manos van a mis pechos, yo sigo de cabeza y te dejo hacer, dejo que masajees por encima de la ropa mientras sube de intensidad ese beso que pasa del deseo al ansía, se apasiona y se vuelve un ente casi autónomo, un beso con vida propia; mis manos sobre tus manos aprietan fuerte mis senos, quiero que me saques la ropa y muerdas mis pezones ya erectos, y me convierto en manos y pechos, en ese segundo no existe nada más solo manos y pechos apretando fuerte a veces con los dedos entrelazados, mientras aquel beso no culmina; encamino tus cálidas manos hacia el final de mi blusa y las invito a desnudarme, me muerdes el ombligo, entonces aprovecho para tomarte por la cintura y desabrochar tu pantalón, mi cabeza está tan cerca de tu entre pierna y tus labios a centímetros del primer botón de mi short, me encanta tomarte con fuerza y desabrochar decididamente la hebilla de tu cinturón, lo saco de un jalón y lo tiro piso, mientras tanto tu boca intenta desabotonar mi  short,  ¡ja, ja!, me haces cosquillas, pero mi ansiedad es más, liberamos al mismo tiempo el primer botón y con delicadeza bajamos el cierre, ¡victoria!, celebramos con otro beso en que nuestras manos buscan en el otro rincones más secretos.


¡Un rayo!, la lluvia, la alarma del celular, ¡Joder, se me ha hecho tan tarde! Me levanto, me pongo los tenis y  salgo corriendo.  Es así como he usado unos minutos de mi día pensando en ti… creo que necesito un espresso doble, un Doppio.

#LaNinfaDeNadie

martes, 24 de febrero de 2015

Lucky Strike (no apto para mojigat@s)

La lectura de esta carta debería de durar lo que dura "It ain't me babe" covereada por Joaquin Sabina, pero quizás  dure menos porque me urge salir a la tienda por un cigarrillo para acabarme este vino mientras escribo, y esta será una de esas cartas que quizás

no corrija nunca, una de esas que quizás no leas, una de esas que no te interesan, estas cartas nunca nadie las lee o como acostumbras, será una de esas cartas que lees y relees por las noches cuando estoy lejos de ti; llevo tres copas de Lambrusco, bueno tres vasos enanos, me gusta llamarle así "Lammmbrruzco" es como invocar dragones...
¿Por qué siempre dejo los cigarrillos en tu casa?, odio comprar cigarros en la tienda de la esquina, odio salir casi en pijama, sin peinarme y con el delantal turquesa con el que estoy preparando pasta, cortando ajos como endemoniada; pero estoy escribiendo, como se debe escribir, a ratos, medio ebria y fumando tabaco sabor cereza, es que cuando escribo fumo, y es que estoy bebiendo tinto y cuando bebo tinto fumo, también cuando bebo mezcal o cuando bebo tequila, pero nunca fumo cuando bebo pulque o ese licuado extraño que nos venden los hipsters de la calle Regina. 

Había dejado de fumar hasta poco después que te conocí, había dejado de beber tequila hasta que contigo reincidí, había dejado de coger hasta que lo hice contigo, contigo, solo contigo.

Cuando vuelvo a casa luego de ver nacer el sol juntos, me vienen a la mente recuerdos de la noche anterior, me sonrojo y sonrío: me gusta cuando cogemos y estas un poco ebrio y quieres fotografiarme, me gusta cuando cogemos y preguntas "¿rico?", me gusta cuando me tomas fuerte de las nalgas y dices "que buena estas", me gusta cogerte como si nunca hubiese cogido, me gusta sentirte, morderte fuerte, olerte, olerte, olerte porque me guardo tu aroma hasta el siguiente encuentro, me divierto al recorrer tu cuerpo entero y cosquillearte con la lengua, me encanta mirarte a los ojos, esos ojos verdes que son mi deleite nocturno; el simple recuerdo de un beso, de un mordisco me humedece nuevamente, tú soportas mis torpezas y nunca me engañas diciendo que me harás el amor, nunca me dejas mas de una noche entre tus sabanas, (un nuevo vaso de vino), amo cuando pierdes el control y me besas contra la pared y me desnudas decididamente... ¡sátiro mío! me gusta escucharte gemir en el momento justo que terminas, me causa tanto morbo, tanto placer que haces que yo termine también... ¡Carajo! ¿Por que siempre dejo los cigarrillos en tu casa?, no quiero salir, quiero seguir escribiendo y recordando esos momentos... 

Pero se acabaron el vino y la canción mon petit amant, ya no tengo deseos de un cigarro solo deseo verte, sentirte, tenerte... en tres minutos tocaré el timbre de tu casa. 

lunes, 5 de enero de 2015

H̶a̶y̶ ̶imágenes ̶d̶e̶ ̶n̶o̶s̶o̶t̶r̶a̶s̶ ̶m̶i̶s̶m̶a̶s̶ ̶q̶u̶e̶ ̶n̶o̶ ̶s̶o̶p̶o̶r̶t̶a̶m̶o̶s̶



Hay imágenes de mi misma que no soporto, y este apasionamiento en el que vivo, a veces me hace explotar de la peor manera en el peor de los lugares.

Y una de esas imágenes es la de la inocente y pequeña mujer perdidamente enamorada que mira los ojos de su amante en busca de un atisbo de reciprocidad y no lo encuentra, la imagen de una ninfa con las alas rotas y cuyo desnudo avergüenza, la imagen de una niña herida, de una amante abandonada, de una más que se convierte en una menos, la imagen de mi misma siendo nuevamente derrotada. 

Hay imágenes de mí misma que no soporto, pero que ahora lidio con ellas de distinta forma, antes solía quedarme, solía aferrarme, solía tratar de convertirme en aquella perfecta y complaciente amiga, solía rebajarme hasta perderme a mí misma, pero las cosas no pasan en vano, el tiempo nos hace mas sabías o menos tolerantes ante la insensatez y el desprecio, ante la infravaloración y el egocentrismo de aquellos a los que decidimos querer.

Se dice que, las mariposas viven poco tiempo y pasan la mitad de su vida volando en busca de apararse para después morir... pobres mariposas cuyo destino es reproducirse y luego morir, si yo en en verdad tuviera alas, me la pasaría volando de flor en flor polinizando todo y viviendo con la esperanza de ver florecer un hermoso campo multicolor.
Pero no soy una mariposa, ni una hada, ni una ninfa... soy una princesa (de nada y de nadie), que ama loca y apasionadamente, que de vez en cuando se da el lujo de enamorarse y permite que le rompan el corazón o que al menos por momentos se lo apachurren hasta que siente que no puede respirar mas... ya sé que no se respira con el corazón, pero así se siente, lo sé muy bien, pues hoy así tengo el corazón, apachurrado, estrujado
.
Logro darme cuenta que he decidido alejarme emocionalmente de todo aquel que me maltrate (aun sin quererlo ni saberlo), hay algo en mí que cambió y creo que ese algo me hace feliz, por eso decido confiar en esto y fluir, yo me voy, decididamente me voy, porque no soporto la imagen del maltrato, del auto maltrato y la lastimera compasión. 

-Puedo amarte con toda mi alma, con todo mi cuerpo y con toda mi razón, pero de la misma forma elijo amarme primero a mí-

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Antes de


- ¿Por qué siempre escribes a esta hora, eres de esas inspiradas que espera a las musas de madrugada?

- Amor, las musas son unas perras traicioneras que no merecen que las esperes a ninguna hora- le daba una fumada al blackstone de cereza y exhalaba lento el delicioso humo aromático.
- ¿Entonces?
- Es que en este manicomio el silencio es obligado a esta hora, escucha, el ventilador de mi laptop es un ruido atroz que solo se opaca con el teclear rítmico de mis dedos. A esta hora ni tú ni los ingleses están bailoteando con su monserga bilingüe. Sabes que solo con un poco de silencio obligado me escucho y logro concentrarme para escribir, puedo poner música apenas audible y seguir concentrada, alcanzo a escuchar tu respiración en el cuarto, se la hora exacta cuando el camión de la basura se detiene en la esquina, no sé Gabrielle, escribir a esta hora tiene su encanto, ademas avanzo rápido y siento que aunque desperdicié las horas de sol aquí encerrada, logré disfrutar de mi madrugada...
- Entiendo, me voy a la cama, ¿entonces no vienes?
- Debería, pero no; apenas termine esto voy.
- Escribes como si algún día fueras a publicar.

Y se marchaba rápido, no sé si por su enojo o por temor a lo que pudiera yo contestar, Gabrielle siempre tenía la frase perfecta para hacerme sentir mal, ahora que lo recuerdo creo que no hubo ni una sola ocasión en que una discusión, grande o pequeña, la terminará yo poniéndole punto final, todas nuestras peleas acababan con Muscat poniendo sal en mis heridas, y es que esa mujer me conocía muy bien, sabía de todos mis defectos y aún así me quería... y yo por eso la amaba, ¿solo por eso?
No, a Gabrielle la quise así nada más, sin pensar en mí, sin pensar, la quise antes de tener esos pensamientos elaborados sobre el amor, el feminismo, las construcciones sociales, el periodo de enamoramiento y toda la ciencia y cultura que implica "amar" o construir amor, a ella la amé antes de todo eso; simple y sencillamente la amé como un animal, si es que los animales que no razonan aman, así amé a mi pequeña Muscat.
¡Ah pequeña mía! Cuánto te reías ahora de mí. Estoy sentada a oscuras en el comedor con casa llena, escuchando la respiración de mi perro, bebiendo calpis de mango, previa a una migraña incontenible... escribiendo sobre esto, ¿aún vendrás a mi funeral vestida de turquesa cantando ne me quitte pas y pondrás sobre mi pecho las flores blancas que prometiste traer? 


Siempre que tenía una crisis de migraña Muscat abandonaba lo que se encontraba haciendo y corría a cuidarme, a veces sólo me bastaba con eso y que permaneciera junto a mi mientras pasaba el dolor; otras veces me metía casi a la fuerza bajo la regadera y abría la llave del agua fría, llorábamos juntas y me abrazaba.
- Voy a morir Muscat
- No vas a morir, al menos no hoy
- Pero algún día el dolor será tan fuerte que seguro moriré, Muscat ya sé de que voy a morir y será doloroso.
- No va a ser así, vas a estar bien, esto va a pasar princesa, cómo todas las veces que tienes crisis, sólo tienes que resistir un poco más, yo estoy aquí contigo
- Gabrielle, si yo muero debes venir a mi funeral, pero no vistas de negro...
- Vestiré turquesa y pondré flores blancas sobre tu pecho, como una princesa de cuento de hadas
Me secaba como si tuviera yo tres años y me vestía con la la pijama, quitaba los cojines de la cama y me metía en ella debajo de la sabana, me abrazaba fuerte y se balanceaba musitando quien sabe que canción de cuna en quien sabe que idioma, pero a mi me parecía que hablaba el lenguaje de las hadas. Al poco rato dormiamos y yo despertaba de madrugada para cobijarla y besar sus ojos; no sé si por esos cuidados es que la amaba, pero aun ahora le estoy agradecida.

Últimamente pienso mucho en nosotras, o será que pienso en esa forma tan desenfadada que tenía de amar, sin ningún temor o prejuicio, sin mirar hacia el futuro, sin un qué dirán, sin esconderme, sin importarme nada que no fuéramos nosotras dos. Ahora todo es diferente, no sé si mas maduro, pero he notado que tengo miedo, que las cosas ya no son como antes, que ya hasta dejarse "caer en el amor" es una decisión, cuando eramos ella y yo fuimos muy felices, cuando comencé a pensar sólo en mí comenzó el desastre, fui mala, con Gabrielle fui la peor de las personas, la peor de las novias, la mas terrible amante, al final de los maravillosos meses que fuimos pareja, la maltraté demasiado; pero antes de pensar en construir amor, fue que la amé de verdad.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Adiós pequeña Muscat, Adiós.

Tuve una amante, que se creía que era mi novia, esta bien, acepto que sí era mi novia, pero ella no comprendía que yo realmente la amaba, y la amaba así tal y como era, o mejor dicho tal y como eramos, que la palabra novia nos quedaba chica, que cada vez que me presentaba como tal a mí se me revolvían las entrañas y quería decirle a todos "más que eso, somos amantes" y plantarle un beso como si de una película polaca se tratara, luego largarnos abrazadas con mi mano en una de sus nalgas. Pero no, Gabrielle se conformaba con decir "ella es mi novia", como si yo fuese una cosa, un abrigo, un bonito adorno, como si fuera yo de su propiedad, y es que sí me sentía de su propiedad y no me importaba, y es que ella podía decir que de ella era lo que ella quisiera, estaba enamorada, fielmente enamorada de esa preciosa francesa.

Luego llegaron los días del depa, vivíamos en la calle de Regina, coexistíamos con otros 4 extranjeros locos a los cuales yo a veces no entendía, sobre todo cuando bebíamos hasta el amanecer y cada uno hablaba en su idioma, siempre he sido mala para los idiomas, tomaba entonces el cojín en el que estaba sentada y me iba a la cama esperando a que ella me siguiera, pero nunca lo hacía, a la pequeña Muscat le gustaba amanecer pegada a la alfombra de la sala luego de que uno de esos ingleses intentara llevársela sin éxito a la cama. Venía a mí ya muy entrada la mañana, casi arrastrándose y prometiendo: "en cinco minutos preparo el desayuno", acto seguido caía como muerta, ¿que debía hacer?, evidentemente levantarme y prepararle el desayuno, pues una de cal por las que van de arena.
Comencé a volverme fría y distante con ella, y no premeditadamente, sencillamente algo pasaba en mí que me obligaba a alejarme y no tomarla en cuenta para hacer mi vida, para vivir mis días, quería estar con ella pero al mismo tiempo necesitaba mucho un abrazo y nadie me abrazaría, así que yo misma lo hacía, no la necesitaba para otra cosa que no fuera pagar la mitad de aquella misera renta. 
Dejé de permitirle presentarme como su novia, la alejé de mis amigos y nunca le presenté a mi familia, dejamos de salir, dejamos de caminar por la calle tomadas de la mano, nunca más volvimos al teatro como espectadoras, nunca más fuimos al cine juntas, ya nunca íbamos a los bares, ya nunca nos besamos en público, me alejé, la alejé y me hice un caparazón frío y duro, impenetrable. 
Las cosas cambiaron aún más, Gabrielle ya nunca se quedaba a beber con los ingleses me seguía a la cama como una gatita rubia moviendo la cola, se levantaba temprano a preparar el desayuno, me besaba en la frente y revolvía mi cabello, calentaba mi pijama en invierno y bebía de mi taza cuando íbamos a tomar café con sus amigos los bohemios.

- Princesa, ¿qué te pasa?
- No me digas princesa, Gabrielle 
- Antes te gustaba
- Pero ya no
- Esta bien, ¿qué tienes?
- Nada, estoy pensando en como escribir una carta
- ¿Una carta?
- Sí, una carta de despedida
- ¡Ah! de esas cartas tuyas que escribes como receta o mejor dicho como si fuera un conjuro
- Una de esas
- ¿Para quien es?
- Para nadie
- Entiendo

Las cosas cambiaron mucho y no es que yo hubiese dejado de quererla, al contrario, yo la quería, la amaba profunda y decididamente, pero es que ella me había lastimado, me había maltratado y yo inconscientemente me defendía y estando con ella me hacía mas fuerte. Una vez mi hermano el rubito lindo de ojos verdes que vivía en otra ciudad, al vernos caminar por las calles ya sin abrazarnos me dijo "eres una cabrona, lo que le haces a Gabrielle no es justo", y yo no contesté porque me quedé pensando en que yo podría ser de todo, menos injusta; me dolió la acusación.
Seguimos así durante meses, meses en los cuales mis amigos y amigas dejaron de verla, después de preguntar por ella varias veces sin obtener mas que muecas de mi parte, también dejaron de preguntar por ella. Pensaron que habíamos terminado y que solamente compartíamos la renta sin compartir la cama, luego de un tiempo la olvidaron.
Pero Muscat un día revento.
- Princesa
- ¡Gabrielle!
- Hermosa, entonces no sé cómo quieres que te llame
- Ya te he dicho que como sea, menos princesa
- Hermosa, ¿iremos al estreno de la temporada?
- No puedo, es cumpleaños de mi prima, la mas pequeña
- Esta bien, podemos ir a la fiesta y luego al estreno
- ¿Podemos?, Gabrielle, es que tu no estas invitada
- Pero tu prima me conoce
- Sí, como conoce a todas mis amigas
- Pero yo no soy tu amiga, soy tu novia
- ¿Y no esperas que le explique a mi prima de siete años que eres mi novia verdad?
-  ¿Que tendría de extraño?
- Pues mi familia no sabe que "salgo contigo" y no pretendo explicarlo
- ¿Y cuando pasen los años que vas a decir, seremos una pareja gay de esas que se oculta de todos, cuando pretendes decirle a tu familia que eres lesbiana? 
- Para empezar, no soy lesbiana y para terminar no pretendo confundir a mi familia con mis preferencias sexuales  por una relación sin futuro.
- ¡Para ya!- gritaba mientras me arrojaba una bota.
- ¡Para tú!, llevas meses haciéndome la vida imposible con el tema, ya te lo he explicado, no soy lesbiana y no vale la pena molestar a la familia con esto.
- Hoy te largas, pero te largas para no volver jamás, coges tus cosas, el dinero de la renta y te largas, te largas porque no quiero volver a verte más, ¡TE LARGAS, ¿ME ESCUCHASTE?!
- Yo y la calle entera
- Lesbiana reprimida de mierda- y seguía la pequeña Muscat levantando cosas del piso para arrojarmelas, de la rabia que tenía temblaba tanto que no lograba atinarme. 

Me fui esa tarde, empaqué mis cosas mientras ella estaba en sus ensayos del circo, le dejé todo lo que no pude decidir si era mío o de ella o de las dos, pero es que ¿como diablos decides si algo es tuyo cuando era de ambas?, preferí dejárselo todo, pues no necesitaba nada que me la recordara, con la memoria del aroma de sus cabellos rojizos ya tenía más que suficiente. 

Antes de irme bajé a la papelería y compré un paquete entero de esterbrook (eran 6) y en la pared donde estaba nuestra cabecera le escribí la carta-conjuro de despedida y con labial "rojo puta" le besé las sabanas y las almohadas enteras; me ardían los labios, me los tocaba con los dedos fríos mientras viajaba en metro rumbo a casa de mi padre, porque a casa de mi madre no quería ir, ella me vería triste y entonces lloraríamos juntas y yo lo que menos quería o necesitaba en ese momento era llorar.

De mi pequeña Muscat no volví a saber nada en mucho tiempo, no volví por Regina en varios años, no pisé nunca más aquel teatro. Supe que volvió a Francia y nadie tuvo noticias de ella ni por e-mail ni por correo convencional. 
Rompí las pocas fotos que teníamos juntas, las fotos de las funciones, las libélulas de papel que me dibujaba en papel china, tiré los collares que me regaló y me sacudí el amor y el respeto que por ella sentía recordando una y otra vez la última frase que me profirió "lesbiana reprimida de mierda", me lo repetí con su voz hasta que se me desdibujo el amor que le tenía.

-Los días con Gabrielle-


martes, 28 de octubre de 2014

Los días con Gabrielle (calentando motores, o sea 1ra parte)

Cuando vivía con Gabrielle Muscat, lo hacía intermitentemente, no sé si exista alguien que la soporte por mas de tres días, no quiero ser malinterpretada, la mujer era encantadora pero a veces absorbía todas mis energías.
Muscat se levantaba a las siete todos los días, venía de la habitación al sofá en la sala para despertarme y preguntar con su voz ronca "¿qué haces acá, te patee al dormir?", la pequeña belleza no entendía que me gustaba dormir sola y fruncia el ceño cuando le decía que solo necesitaba un poco de espacio, que la cama a veces parecía muy pequeña y aún así me descobijaba. Otras mañanas, si amaneciamos juntas, en la misma cama, me abrazaba fuerte y me llenaba de besos y yo a ella, ¡esas mañanas eran gloriosas! También había ocasiones en que venía a buscarme desnuda con el café recién hecho en una mano y en la otra un plato con pastitas de mantequilla (desayuno para las ninfas), era algo que yo disfrutaba mucho, era una rutina romántica, casi de película; eso teníamos en común además de amarnos: que las películas y novelas románticas nos volvían locas (sic), y acostumbrabamos complacernos con "romanticismos casi histriónicos".

Muscat hablaba un español afrancesado con acento parisino que nadie comprendía a la primera, cuestión que le causaba mucha pena, entonces tenía que servirle yo de interprete, a veces odiaba que ella no pudiera ir sola ni al supermercado, pero me compenzaba con un beso mientras decía: "cuando vayamos a Francia yo seré tu interprete, guapa"... no mi hermosa niña, si vamos a Francia tendré que ir preparada, porque pienso caminar noches y madrugadas enteras sin ti a mi lado. Nunca externé aquellos pensamientos, seguramente ella hubiera entristecido, como lo hacía cada vez que yo tenía un arranque de "libertad" o independencia, y no hubiese comprendido que aunque yo la amaba con todo mi ser,porque en verdad la amaba, a veces me gustaba estar sola para pensar, para escribir, para beber, para yo que sé, para ser...

-Los días con Gabrielle-

martes, 30 de septiembre de 2014

Consentirse, darse un lujito o consumir hasta morir.

Anoche me ha tocado darle salida a los "visitantes" del MUMEDI, me quedé unos minutos viendo la carta que está a la entrada. 

Espresso doble............... $28
Infusiones .................... $35

Pensé -¡Mmmhh!, es un buen precio, en general ninguno de los precios me pareció descabellado, hasta que vi que el "cafecito de olla" (así se llama, cafecito, como lo nombramos cariñosamente algun@s, pues tomar café de olla es algo que al menos a mí me remite al hogar, a la (falsa o no) nostalgia de los abuelos y el imaginario de la vida de campo) costaba $48 ¡Cuarenta y ocho pesos!, me detuve a pensar entonces en que apenas ayer se me había antojado un café delicioso y que en ese momento no me hubiese importado pagar $50 por un café verdaderamente rico y que mi cerebro de inmediato desechó la idea de un starsucks o un cielito, pero que no se deshizo de la idea de un café en la condesa, la roma o algún lugarcillo de esos que está tan de moda, porque al final no se trata del lugar o del precio, sino de lo que este aporta a nuestra sociedad (si es socialmente responsable) y el costo de lo que estamos consumiendo o dispuest@s a consumir. 
Por ejemplo, ya como vegetariana, alguna vez acepté ir a un local que vende tacos en la colonia condesa porque se habían unido a un movimiento llamado "taco pendiente", que en efecto es una réplica (réplica como tal) del llamado "café pendiente", en fin, no comí tacos, me limité a beber una o dos cervezas y a dejar pagada una orden de tacos para alguien que pudiera necesitarla... creyendo que al final aportamos algo, aunque sea un poco para ayudar a alguien; aunque todo siempre es mas difícil de lo que parece (o el problema es mas profundo). 

Regresando con lo de MUMEDI: le pregunté a una compañera -¿Cuánto cuesta un café de olla?- se me quedó viendo raro pero respondió -Quince varos wey-, y le señalé el precio de dicho café en la carta, -¡Ah no mames, están bien pendejos!- 

Pensé en que el café y el desayuno del domingo no lo pagué yo, pero que seguramente los precios eran mas o menos iguales, sino es que mas caros y pensé en que si había valido el precio... mas allá de la agradable compañía, disfrutamos de una calle limpia, de un lugar en donde colocar las bicicletas, de un paisaje mas o menos tranquilo y "bonito", por lo menos apacible, de un buen servicio y de alimentos orgánicos, veganos, y provenientes de comercio justo y local (o al menos esto "se dice" del lugar), el café no era lo mas exquisito del mundo, pero era bueno. Es caro, sí, ¿vale el precio?, habría que preguntarle a los trabajadores de dicho lugar cuanto les pagan, a los proveedores si consideran que su producto es pagado de forma justa y que tan socialmente responsable es esta empresa. 

¿A que quiero llegar con esta (un tanto estúpida) reflexión? 

MUMEDI es un lugar que explota a sus trabajadores, los trata con la punta del pie o segun como te vayas dejando (si te pasas de list@ te despiden por "rater@") le paga una miseria a sus trabajadores, (la media es de $2500 por mes), y se hincha los bolsillos (como en todo negocio debe de ser), pero ademas de todo da la cara de ser un lugar en donde todos son buena onda, hacen donaciones y procuran el arte mexicano.

MENTIRA! No procuran ni el edificio que les fue heredado y que se está cayendo a pedazos (que es patrimonio además), si está catalogado o no, eso no lo sé, pero debería de ser un crimen (esperen, si lo es), permitir que un edificio del siglo XVIII se caiga a pedazos y que ademas le hagan modificaciones que lo dañan día con día. 

Haciendo cuentas, así a ojo de buen cubero, MUMEDI tiene un ingreso diario de aprox (en entre semana y con la expo actual de "Batman") de unos $23,000 y el fin de semana se llega a triplicar, saquen sus cuentas y dense una idea de cuanto es por mes, creo que con dicho ingreso podrían darle un mejor mantenimiento al edificio, pagar mejor a sus empleados o de plano dar un mejor precio en sus productos y servicios. 
Ya que los pasteles son de SAMS al igual que el helado, el costo real por taza de té es de unos $5, la mercancía de los diseñadores está a consigna, no tienen personal de inntendencia, en efecto las mismas personas que preparan tu comida es la que lava los baños y casi siempre están sucios pues no hay tiempo de lavarlos mas que dos veces por día, cada trabajador tiene 30 minutos para comer y el costo de su "staff" (como llaman a la comida para empleados) es de $10, costo que incluye un vaso con agua y el plato fuerte que se hace con lo sobrante del día anterior. 

Precio vs costo y el gusto de "vivir bien" consumiendo sin detenerse a pensar un instante en alguien mas que no seamos nosotr@s mism@s. 

Papá dice que se debe aprender a valorar lo que tenemos en casa, sé que sí, y también tenemos que aprender a valorarnos a nosotr@s mism@s y si trabajamos arduamente para darnos el gusto de pagar $50 por un café está bien, pero habría que hacerlo con una verdadera reflexión y conciencia de lo que estamos pagando y al mismo tiempo promoviendo, tal y como sería pagarle a una prostituta sabiendo que promovemos la trata (por ejemplo). Ser críticos en nuestros actos y tratar todo el tiempo de hacer el bien a los demas, pues al final habitamos el mismo mundo, el mismo país, la misma ciudad, la misma colonia, la misma calle, somos vecinos tod@s. 

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El MUMEDI se cae a pedazos, todos los días 


sábado, 9 de agosto de 2014

Agua estancada

En el culto hedonista de amarme a mi misma, me niego seguirte, me niego a permitirte hacerme daño, me niego a concederte, me niego a dejarte ser parte de mi vida y me niego también a odiarte.
Porque eres agua estancada y embotellada, no voy a beberte, eres veneno para esta princesa, y si por algún terrible descuido llego a darle un sorbo a esta maltrecha botella, te escupiré, voy a vomitarte hasta sacarte de mis entrañas. 
No encuentro lugar para ti en mi armario o en la cava, le eres indigno al sótano donde resguardo las bebidas de mi vida. Tan profano, tan simple, tan desagradable... agua estancada y embotellada.  


domingo, 27 de julio de 2014

Y ese día, dejé de pintarme de rojo los labios

En la ondita "dark" en la que andaba cuando adolescente y postadolescente, y todavía como los buenos punks en la post postadolescencia (Ja, ja, ja, ja) amaba pintarme los labios de "rojo sangre" y de negro, ya después, por ahí de los 24 se me quito la manía por lo dark o mas bien dejó de ser práctico, ademas de que a los 24 pasaron demasiadas cosas que definieron lo que ahora soy o mas bien lo que ahora estoy dejando de ser, y es que estoy dejando de ser Nebec y comenzando a ser... Yo, y tengo miedo de quien puedo ser Yo, o mejor dicho, tengo miedo de ser Yo, se podría decir que tengo miedo de mí, porque si no le gustaba a la gente común, ahora les voy a gustar menos, pero no me importa, aunque sé muy bien que voy a sufrir en el proceso. 
Llevaba unos cuantos días pensando en como me estoy transformando y el porqué llega un momento en que deseo parar, hay noches en las que pienso "ha sido demasiado, debo parar", y es que creo que me estoy convirtiendo en un pequeño monstruo y me pregunto si esa soy realmente Yo, porque estoy haciendo "casi" todo lo que siempre he querido hacer y ser... casi: porque hoy me dí cuenta de que aún existe quien me pone retos y barreras, y eso para mí es maravilloso, pues me ayuda a aterrizar y a pensar por donde voy, hacía dónde eso ya me ha quedado bien claro, mi problema ahora es el camino. 
En este cavilar de donde vengo y como voy hacia mi destino, tuve que detenerme un instante a recordar el porqué de muchas cosas, me detuve un instante y tuve ese "flashback". 
Creo que ya he escrito varias veces que siempre fui la niña gorda, la niña fea, la diferente, la "buleada" pues; hasta los 24 el tema de mis orejas era tabú, hasta la fecha el problema de mi peso es tema (o el tema de mi peso es problema, mas bien), pero hubo más cosas que me hicieron esconderme y crear un personaje, porque con lo que era y tenía en ese momento no podía llegar a donde realmente deseaba y sin embargo, no estoy segura de que me haya funcionado tan eficazmente. La adolescente dark que fui, era mas bien Danyani, esa cabroncita culera que se me sale de repente, ácida como la fregada, esa que te dice todo aquello que debería solo de salir en los subtitulos en la versión del director y maldita como la mas maldita, esteta, elitista en el sentido intelectual (sí, por eso asiento cuando lo refieren), insufrible e intolerante, que con la mano en la cintura te manda a la chingada sin detener su viperina lengua y te canta hasta el mas mínimo de tus defectos (no físicos), porque si algo tengo y quizás es por el hecho de ser artista, es que me doy cuenta muy fácilmente de que pie cojea la gente, pero como toda buena humana, no reconozco de que pie cojeo yo. A los 24 decidí que Danyani no le funcionaba a Nebec para prosperar y que Yo tampoco servia, y guardé a Yo y a Danyani en una cajita y siempre he tratado de mantenerlas a raya, pero ya está visto que Danyani de pronto se escapa y la que no sale para nada es Yo.  

¿Quien es Yo?
Es esa niña que siempre fue "rara", sí, SIEMPRE o al menos desde que yo tengo memoria me he sentido rara, o sea, como que no embono con los demás y no me interesaba embonar, pero Yo tuvo dos infancias, una bien chingona y otra de la que justo ahora que recuerdo se me salen las lágrimas porque siento rabia y compasión por esa niña. Mi infancia chingona la puedo resumir diciendo que tuve una madra hippie-rocker-guerrillera-bruja, artesana, que andaba en la onda vegetariana, macrobiotica y que me llevó a que una sacerdotisa sufí me bendijera con una pluma de pavo real cuando era pequeñita (de edad) y que crecí literalmente entre músicos, poetas y locos, uno de los olores que me llenan de nostalgia es el olor de la marihuana, cuando era niña no sabía lo que era, pero el olor se quedó clavado en mi memoria hasta que lo volví a percibir en preparatoria; tengo un hermano que nació de otra madre y otro padre un día después que Yo y la vida quiso que nos encontráramos un año después de haber nacido y con él pasé las mejores travesuras y aventuras de la temprana infancia, un padre rocker que siempre nos procuró lo mejor (hasta la fecha) y con el cual nos divertíamos mucho, tuve una infancia llena de fantasía y seres mitológicos, laica, libre de nacionalismos y estereotipos de género y siempre abierta al arte (hasta el día en que tocó decidir carrera, pero esa es otra historia). 
Pero el lado triste de la historia es un lado que aún no me decido a contar del todo, apenas el año pasado una amiga me instó a "contar mi historia" para un concurso literario, solo puedo decir que la bicicleta me ayudó a liberarme y comenzar a escribir, aunque esa también es otra historia; resumiré ese lado oscuro como una historia común en nuestras vidas (desgraciadamente). Alguna vez me perdí del ojo de mi madre, del ojo de mi hermano, del ojo de mi única amiga, alguna vez alguien me hostigó y abusó de mí (durante años, lo detuve al cumplir 15), y eso hizo que yo decidiera esconder todo aspecto sexual de Yo. Odiaba tener pechos grandes, lo he odiado por muchos años, y cuando fui dark pensé que era una buena barrera para ocultarlos y para ocultarme a mi misma, me parecía que así no podría ser atractiva para los comunes y comencé a ser selectiva, casi pedía que llenaran un formato para poder hablarme, no toleraba a nadie que no hubiese leído por lo menos 6 libros en el año o que viera televisión todo el día o que no comprendiera el porqué de la huelga del 99° o que no supiera quien había escrito "Juego de abalorios" y pendejadas de ese tipo... comencé a cerrarme, dejé de conocer gente, tenía tantos amigxs como podía contar con una mano, me pasaba los días en la biblioteca, en los ensayos, escribiendo teatro, creando, siempre creando pero sin permitirle a la gente intimar conmigo y es por eso que creo que lxs amigxs que tengo de aquella época en verdad me quieren. Un día, por ahí de los 20, un tipo en la calle me atacó y escuché de su asquerosa boca una de las palabras mas desagradables que existen en el vocabulario de muchos humanos "chichona", no soporto la palabra, me da asco escribirla, es algo con lo que sencillamente no puedo, y cosas así me pasaban muy seguido, los tipos se sienten con derecho de fastidiarme por la calle, de fastidiar a cualquier mujer debido a que los hombres (no todos) no tienen respeto por ninguna mujer y no sé si solo sea cosa de este país, pero me ha pasado y me sigue pasando que no puedo ir escotada y mucho menos con short a ningún lugar sin que por ahí algún piropero salga con su ñeres, y ya no me afecta, pero antes me aterraba y me afectaba mucho; luego unos años después leí por ahí del porque los labios rojos llamaban tanto la atención de los hombres y es que dicen, que les recuerda (primitivamente) a los labios vaginales y es por ello que les parece tan atractivo, en mi mente retorcida y afectada por el abuso y hostigamiento sufrido constantemente, tenía mucha lógica que si yo hacía las cosas por convencionalismo (como maquillarme) estaba provocando que estas cosas me pasaran, y ese día dejé de pintarme los labios de rojo. 






Hasta que un día me desperté y me dije, "no mas labios tímidos", le llamé a una amiga y le dije: ¡Acompáñame a comprar un labial rojo puta!, pero esa es otra historia. 

Y todo este choro me sirvió para darme cuenta de lo que me está pasando... pero es relato de otra entrada (amo mi blog que sirve de psicólogo) 





Y todo por un Doppio cortado... largo. 

viernes, 2 de mayo de 2014

Todo pasará

Creo que me viene bien llorar de vez en cuando, porque expio todos los sentimientos que guardo profundamente, si con el llanto no hiciera esto seguramente estallaría de forma destructiva (autodestructiva). 

Pero pasa que a veces por fuera me siento tan bien que no lloro durante meses, que no le doy cabida en mi día a día a las emociones que me entristecen, pero las tomo y las voy guardando hasta que mi cuerpo y mi mente no pueden mas y las emociones se transforman en demonios que estuvieron incubando y haciendose fuertes, que me conocen desde dentro y que saben cada uno de mis puntos debiles. Y entonces con el menor detonante ¡exploto!, escapanos demonios y me devoran provocandome un dolor tan intenso que busco formas de aquietarlos o de matarlos, pero nunca lo he logrado en primer intento y debo entonces convertirme en un demonio tambien y destruir mi entorno, quemarlo hasta reducirlo a cenizas y de ahí, como el fenix, resurgir sucia, quemada, dolorida, hambrienta, pero fuerte, aun mas fuerte que antes.
Pero mientras todo arde, lloro como si creyera que las lagrimas se me van a acabar y esa fuera mi meta. Y lloro por nada, lloro a causa de esta tristeza antigua y arraigada en una cicatriz de mi cerebro. La bruja del reino dice que es una tristeza que guardo de años, de siglos, de vidas atrás y que nunca podré deshacerme de ella hasta que no tome a manos llenas todo aquello que es mio, porque me pienso que el reino es prestado, que el principe muerto algun día regresará, que mi inteligencia es mínima y que estoy destinada a vivir en "la depresión nana/paradise kiss", que la fortuna no me pertenece y que el amor me está negado por no ser atractiva. 


Parece raro sentarse a escribir cada vez que me duele algo y mientras escribo, el dolor junto con las lagrimas se va y aunque muchas veces me vienen pensamientos que me hacen sentir que por mas que pase el tiempo no voy a sanar hay una voz sensata, ¿o serán las palabras?, que me piden calma y que me dicen que ya no importa, que esto tabién pasará.

domingo, 30 de marzo de 2014

La princesa y el capitán... o la bruja y el mar, que ciertamente no es lo mismo

Cerca del puerto había un solo lugar en que la princesa hechicera podría conseguir de contrabando los ingredientes necesarios para sus pócimas mas necesarias, así que tras averiguar como llegar se disfrazó de sencilla aldeana y entró al lugar acompañada por su nana. Parecía a todas luces una taberna llena de mal vivientes y mujeres que venden caricias y falso amor por unas cuantas monedas, pero al atravesar una cortina de cuentas de vidrio se encontraba una especie de botica, llena de toda clase de yerbas, maderas, inciensos, piedras y artilugios exóticos destinados a la alta magia; pero no era tan sencillo entrar allí, tenían que esperar a que el tendero se sentara a platicar unos momentos con ellas y decidiera si eran en verdad hechiceras o simples curiosas. Mientras esperaban, la princesa decidió tomar un poco de sopa, ya que ella y su nana llevaban horas caminando para encontrar el lugar. La comida era buena y disfrutaban sus platillos mientras platicaban en voz baja sobre cosas cotidianas, ya que el lugar se encontraba semi vacío y todos podrían escucharlas. 
De pronto y porque así debía ser, la princesa fijó su atención en un hombre sentado al otro extremo de la taberna y en ese preciso instante quedó enamorada de él -Nana, se discreta y mira al hombre detrás de ti, el que está sentado en aquella mesa del fondo con la mujerzuela entre sus brazos, es muy atractivo ¿no?- 
Antes de que nana contestará y no lo hizo ya que sabía muy bien que la princesa no preguntaba de verdad, sino que solo estaba haciéndole saber su interés por aquel desgarbado hombre, la princesa cerró los ojos, inhaló y exhaló ocho veces, y decretó con convicción "Ese hombre es para mí. No ahora, pero cuando tenga que ser será. Así sea" 

viernes, 10 de enero de 2014

Caída

En invierno, la princesa de nadie, duerme entre tres mil mullidos almohadones y siete edredones (uno de cada color del arco iris), rellenos de plumas de fanzhus, unas peculiares aves que mudan su plumaje mes con mes, por tanto en palacio y en el reino entero se tiene provisión permanente de plumas para rellenar edredones y almohadones a placer  (o capricho). De hecho es uno de los "productos" mas exportados del reino. 

A la princesa le gusta dormir tapada hasta el cuello, con la cara descubierta para que el frío invernal congele sus mejillas, es una sensación que no puede resistir, por tanto obliga a todos en el castillo a apagar cada uno de los hogares, al caer la noche no debe de haber ni un solo fogón encendido -por fin es invierno nana, apaguemos el fuego, abriguémonos y disfrutemos del clima- dice con mucha ilusión cada que esta temporada llega.

Pero hoy es diferente, ha pedido mil almohadones mas para esta noche y las mucamas han estado en ello el día entero, rellenando y cosiendo, rellenando y cosiendo... anoche la princesa cayó de su caballo, con tan mala suerte que al caer se lastimó la cadera, siente demasiado dolor y se niega a que le demos algún remedio para mitigarlo, ha pedido que encendamos su chimenea, el doctor salió de vacaciones y no volverá sino hasta el próximo plenilunio. Tememos que sea grave debido a que hace algunos años, en un viaje, la princesa cayó de unas escaleras y se lesiono de la misma forma que ahora, tenia prohibido montar, pero prohibirle algo a la princesa de nadie es como pedirle a gritos que lo haga, la princesa es terca, rebelde y no tiene reparo en ello. 
Se le ve dormir plácidamente después de beber un té de hierbas mágicas, todos en el reino deseamos que no sea nada y que con el correr de los días y algunos cuidados mejore.
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Nana, los fanzhus son hermosos, pero ademas son animales útiles, no como los seres humanos.


jueves, 9 de enero de 2014

La experiencia Biciteka

Hace unos meses en son de "me gustas" le dije a un  biciteka algo así como -¡Ah! por eso tienes piernas bicitekas- a lo cual el atinó a reírse y preguntar que cómo eran las piernas bicitekas; evadí la pregunta puesto que no podía decirle algo como "bien buenas" (Aunque no lo crean, TODAS las chicas sabroseamos a los chicos -y a otras chicas también- ) 
¡Ja, ja, ja! que ademas ni es para tanto.
Pero la verdad es que al tener muy poco rodando con esta tribu cletera urbana quedé sorprendida de la forma en que ruedan estos chicos, no he tenido la fortuna (aún) de rodar con la guía de todos y cada uno de ellos, sin embargo lo primero que noté es que en verdad dedican sus días a la bicicleta, su tiempo, su energía, su pensamiento y su dinero. A mi me costó varios meses entender el por qué diablos alguien gastaría mas de 2mil pesos en una bicicleta, la mía había costado eso y me parecía un despilfarro, pero era una bici bonita; jamas pensé ver una bici y decir -¡Oh esa bici es tan sexy!- o llegar a tomarle cariño a algo "sin vida" y notese que lo entrecomillo porque como dice en el Kibalyon "Todo vibra".
Cosas que me sorprendieron y me siguen sorprendiendo del staff biciteka:

VELOCIDAD 
La primera vez que rodé con tres de ellos fuera del horario "paseo biciteka" fue la velocidad que tienen, yo apenas ruedo a 8km/h (Ja, ja, ja) pero en verdad vuelan (ahí noté el poder de esas sexies piernas ja ja ja! ), creo que el tipo de bici ayuda, pero eso es otro punto que trataré mas adelante.

DESTREZA
Hay que tener muy buenos reflejos para cantar y esquivar el 90% de baches, coladeras y hoyos de las calles de nuestra flamante ciudad, yo con mi miopía apenas veía uno que otro o no le daba importancia a caer en ellos (pero luego por eso una se poncha o sufre algún percance peor). De saltar topes, hoyos, baches y coladeras o subirse de un brinquito la banqueta ni hablo, cuando tenga bici de montaña quizás me parezca algo común, pero para una chica con bici urbana y sin cambios... bueno, la cosa es difícil. Aunque también lleva mucho de verdad eso de que no importa la bici, sino el motor. 

En una de esas cortisimas pláticas, dicho biciteka me dijo algo así como "No es tanto de físico, es mas de la mente", en ese entonces sinceramente pensé -¡Ay sí, claro, con pura fuerza de voluntad voy a rodar pendientes y mas de 30km a todo lo que mis piernas dan!-. 

Pues sí, hoy puedo decir que en efecto tiene razón, esto de pedalear hasta que sientes que no puedes mas y seguir, exigirte, pedirte un kilometro mas, una calle mas, una pendiente mas, un puente mas, seguir, seguir, seguir aunque sientas que no podrás mas, en verdad funciona, es como en yoga y como en la vida misma, hay que llegar al límite y romper nuestros paradigmas para partir de ahí nuevamente. 
Nombré a mi bici "sozoshi" (ruidosa en nihongo) debido a que la salpicadera hace muchísimo ruido, hasta me bulean porque si se la quito pensarán que me he quedado a medio camino o que de plano no voy con ellos, pero después de creer que mi bici había muerto y que resucitara a manos de 'Conejo' le he nombrado "Guerrera", en verdad nunca creí posible que mi guerrera me pudiera llevar tan lejos:  Iztapalapa (cerro de la estrella), Tlalnepantla, Xochimilco, Torres de satélite, Naucalpan (cerro de Moctezuma)... en verdad mi bici es una guerrera, pero también al pensar en lo que 'Coyoli' me dijo una vez ... "es mas de la mente", me estoy comenzando a dar crédito a mi, he crecido muchísimo en cinco meses, he pasado de ser la chica inactiva y miedosa a una biciteka. Recuerdo cuando 'Grillo' me decía: "Ya casi eres biciteka amiga" y yo sólo pensaba que no, que nunca tendría valor o nivel suficiente para serlo y ahora pienso "Sí, ya me lo gané" y no porque sea buena o mala rodando, sino porque me he superado a mi misma y mi guerrera ha superado esa apariencia de bici urbana para convertirse a veces en bici de montaña. 

A unos dos meses de haber conocido a 'los tekas', llegué a darme cuenta de lo valiosos que son todos, no como seres humanos (eso se valora desde un principio y se afianza con el tiempo), sino como grupo: invertir sus días, su tiempo, su dinero, su energía, su pensamiento y su cariño en cada rodada no es ninguna gracia, hay que coordinarse primeramente entre ellos, decidir y planear las rutas, decidir quienes van de guías, retas y bloqueadores, rifarse con los autos, camiones y hasta trailers, compartir su experiencia y destreza, manejar entre 100 y 300 personas en cada paseo y nunca faltar así llueva, truene, relampaguee, tiemble,  haya manifestaciones, trabajo, tarea o de plano veamos pingüinos requiere de voluntad y mucho amor a la camiseta y estos chicos en verdad que aman sus camisetas bicitekas. Por ello, créanme, los admiro. 
Los bicitekas sin saber nada de mi excepto mi nombre, me cobijaron y sin saberlo, me apadrinaron en el mundo de las rodadas, cuando Sozoshi estaba muriendo, 'Guajo' me dijo (parafraseo) "Ánimo, no pasa nada, yo llevo cuatro cuadros rotos en el año y aquí sigo". Me han ayudado a no ser "una dama en apuros" (cosa que siempre he detestado) al menos ya se parchar una llanta, ajustar unos frenos y las velocidades (aunque mi bike no tenga).  Y también me han enseñado que pedir auxilio no está mal. A crecer, 'Pichardo' un día me dijo "Pues dale, no te quedes solo en bicitekas, rueda con otros grupos".

Junto con 'Dannyboy', 'Grillo', 'Conejo', 'Coyoli' y 'Pichardo', cometí una de las estupideces mas grandes que he hecho en bici y no daré detalles pero mientras me río a carcajadas puedo decir "A todos los vi caer", ¡ja, ja, ja! ¿Que se le va a hacer? Todo es parte del aprendizaje, pero no solo de andar en bike, sino de la vida misma; pasé 29 años de mi vida cuidándome de que ni el viento me hiciera daño, ya era hora de salir del cascarón y atreverme a vivir un poquito. 

Me quedan muchísimos kilómetros que rodar, algunas bicicletas que despedir y miles de experiencias por vivir, pero lo que me ha quedado claro es que alguien con quien compartes "El pan y el vino" (En este caso las garnachas, los chunches y las chelas o el pan y el chocolate) se quedan para siempre en mi vida y en mi corazón. 

Namaste 

"Rodar hasta el amanecer, no importando el clima o el camino"
Taller de mecánica básica en CASA BICITEKA
"No sea una damisela en apuros"






 2am 
Tomando reforma a todo lo que mis piernas me dan,
escuchando "Midnigth in the city" 






¿Al estadio azteca y  C.U. en bici?
Ni que estuviera loca o fuera supergirl... jajajaja!

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Insomnio III

Es el pinche insomnio el que me hace pensar, decir y escribir pendejadas, como siempre, di cuarenta vueltas en la cama, mandé un par de mensajes ¡Pendeja! cerré los ojos, di otras vueltas, volví a mandar mensajes, ya en un monologo pues obvio el interlocutor había caído rendido, mas y mas verborrea, y yo con insomnio, con hambre, con sed.

¡No, puta madre! No, no quiero quemar las naves contigo, ya basta ¡carajo!, ya basta de salir corriendo y de hacer lo mismo cada vez que las cosas se complican en mi mente, en mi imaginación, en mi pinche intenses loca y nada hollywoodense, en mis traumas y peores defectos, todo se complica siempre en mi cabeza mientras afuera el mundo rueda, muy lentamente, pero todo va por su cause normal. No quiero irme y cerrar tras de mi todas las puertas y tapiar las ventanas, porque mañana me arrepentiré, me arrepentiré de ser como "esos" que no me han querido, que se han burlado de mi y sencillamente se han ido cuando no he respondido a sus deseos de la manera que han necesitado. Yo no soy así.

Como el insomnio sigue y me muero de calor decido levantarme, apenas son la 1:10 am, llueve, que bonito es escuchar llover, es como si la ciudad se bañara y el agua se llevará lo cargado del ambiente, como si todo se limpiara en segundos y una energía renovada y serena nos rodeara, que bonitas son las madrugadas, sobre todo estas que llueven y también son capaces de ocultar secretos, de ocultar llantos, de ocultar dolores, y es capaz de proteger el canto, la fortuna, el amor y la pasión, son hermosas las madrugadas en que llueve.

Hace días tomé una foto para ti, una de esas que jamás había tomado, pero que siempre quise regalarle a alguien, y tú te la habías ganado. Pero la tomé y la guarde durante días, es tan bonita, me gusta tanto o mas que aquella de mis piernas tomada desde la cama de mi ex amante, ese tipo de fotos prohibidas me encantan, todas ellas van bien dedicas, siempre hay magia y un poco de arte en las fotos tomadas por ojos y manos inexpertas, ansiosas de decir o de ocultar algo. Esa foto puede ser publicada ahora y sin embargo siempre será solo mía, pues me ha enseñado mucho de mí.


Cada hombre al que conozco y llega a tener la dicha de entrar en mi mundo, aunque sea este, el de las letras, este reino un poco o bastante imaginario, viene a reivindicar algo en mi ser, casi siempre en mi cuerpo, lo que remite en mi pensamiento también. La mayoría de ellos, que ademas son bien pocos y se cuentan con los dedos de una mano, me han hecho mirar mi cuerpo de distintas formas, otros me han hecho amarlo por la capacidad de goce que tengo y que reconozco tener, y algunos me han hecho sentirme incomoda por un momento de forma tal que me veo obligada a cavilar, llegando a conclusiones inesperadas. 

Te regalaría la foto, pero ya es mía, tan mía como me soy yo misma, tan mía como es mi cuerpo y el ambiente al que pertenezco, puedo dedicártela y hasta enviarte con ella un beso, pero aunque el pensamiento primero fue "esta foto es para ti" ahora se ha transformado totalmente, esta foto es para mí. Tan bella, tan humana y tan velada como yo misma. 

No quiero quemar las naves, no, no quiero desaparecerte de mi vida, aún no, quiero que espabiles, que te decidas, quiero que eches la carne al asador. Porque ser una incendiaria a veces es bonito, porque dejar ardiendo todo detrás de una mientras camina sin mirar atrás resulta muy cómodo, no, esta vez no quiero hacer lo mismo de siempre, espero estar a tiempo de apagar el incendio. 

El enamoramiento condicionado

No confío en la gente.
Esa es la primicia de mi vida social, no confío en la gente y menos aún en los hombres ¿por qué habría de confiar en unos seres que desde pequeña me han demostrado que son capaces de manipularme, violentarme, engañarme, acosarme, hostigarme y mentirme para lograr sus propósitos?
Y aún con dicha primicia siempre cometo el error de enamorarme después de según yo, haber estudiado al sujeto en cuestión, soy una combinación de tonta e ingenua, también de caliente y dispersa.
¿Por qué demonios el enamoramiento de la feminista, hetero o bi, citadina debe de estar condicionado a descubrir por propios medios que el sujeto (masculino) en cuestión no es un feminicida, un violador o un mujeriego cualquiera?
Parece broma,  pero una ya no puede andar por la vida confiando en cualquier sonrisa bonita, en un traserito espectacular, en unas manos de ensueño o en un torso de agasajo. Si corremos con la fortuna de conocer mejor al susodicho y su entorno entonces nos encontramos con los siguientes "contras" que nos condicionan el enamorarnos perdidamente: muchas de nosotras tenemos como una certeza la idea de que TODOS LOS HOMBRES MIENTEN.
Sí,  muchas ya no nos creemos nada, desde un "que bonita sonrisa" hasta un "que inteligente eres" nos suena a "lo único que quiero cogerte" y bueno, no siempre nos gusta eso o solo eso. Vivimos pensando en que lo un hombre nos ha dicho para alagarnos ya se lo ha dicho ese mismo día a 10 más,  sabemos que sí no nos llaman o escriben es porque no les pasamos por la mente ni un segundo y jamás nos extrañaran,  que "si no ha salido conmigo, es porque ha salido con otra que le brinde mayor comodidad".  Ya no nos dejamos engañar o sencillamente desconfiamos de todo, es nuestro nuevo mecanismo de defensa y sin embargo nos y les damos la oportunidad de demostrar lo contrario, en algún punto de cualquier tipo de relación DECIDIMOS tumbar las barreras y confiar, decidimos reír tonta y nerviosamente con los mensajes alagadores y/o cariñosos, creemos que en realidad nos quieren y somos capaces de enamorarnos y amar con pasión y locura.
¿Pero que necesidad existe o que diablos nos ha llevado a muchas en no confiar en los hombres?
Hace tiempo alguien que me gustaba mucho, después de un año de amistad decidió decirme que estaba enamorado de mí y,  sin embargo, exigía saber que sentía yo por él antes de según él amarme completamente y darlo todo por mí.  Entonces ¿su cariño hacía mi estaba condicionado a ser correspondido? De lo contrario no me querría más,  me borraria de su pensamiento y sus sentimientos.
¡Cuanta comodidad! ¿Y si hubiera sido yo la que confesara mi amor sin ser correspondida? si hubiese sido yo, seguramente él se intimidaria y optaría por alejarse, claro porque yo no le pediría permiso para quererlo.
Me ha costado mucho trabajo aceptar que no confío en los hombres per se, y que aún así estoy dispuesta a enamorarme arriesgandome a que mi corazón se vuelva a romper en cientos de pedazos, después de todo ya es un kintsukuroi.

La última despedida

Lo que no quise decirte aquella noche al despedirnos, cariño, es que el sexo fue terrible, prácticamente traumatico.
Debí quedarme con nuestra despedida anterior, ¿recuerdas?

Bela Lugosi's dead... undead 1998

El último obsequio de cumpleaños que me dio mi novio de aquel entonces, fue una entrada al concierto que Bauhaus ofrecería en el Cine Ópera, Axel era un novio clandestino, mayor que yo y que según mi abuela "seguramente no andaba en buenos pasos", todo porque gustaba vestir de negro, usar el cabello largo y escuchar música "satánica". 
Axel encendió en mí el gusto por las artes, por la música clásica, la literatura, la danza y el teatro, me llevó a lugares que a mi edad por ley no podía entrar, andábamos metidos en "el movimiento oscuro", nada de fachas, todo eran terciopelos y encajes, corsets y faldas largas, labios negros y sombras en exceso, atrevidamente pantalones de falsa piel y blusitas de tirantes, siempre negro, siempre negro. 

El cine ópera había sido para mí hasta ese entonces el lugar en donde pasaba varios minutos corriendo por el cine y rodando en la alfombra roja, hasta que empezaba la película, "Batman", recuerdo perfecto que mi papá me llevó a ver Batman, comprábamos cerezas y palomitas, me podía sentar en la butaca doblada para "ser mas alta", ¡Por todas las Diosas, que vieja estoy! Pronto algo se rompería, literalmente, y con ello se marcaría el final de mi infancia y comenzaría un doloroso devenir en mi vida escolar, sentimental y familiar. Pronto, el cine ópera y el concierto de Bauhaus se convertirían en un símbolo eterno del "fin de una era".

El 12 de octubre por fin llegó, todo iba viento en popa, yo vivía a unas calles y según lo planeado podría llegar a casa antes que alguien me echara en falta. Tenía 13 años, a punto de cumplir 14, recuerdo que tenía la encomienda de ir a la primaria por mis hermanos después de la secundaria (14:30), haciendo memoria y un calculo que seguramente es inexacto, estaríamos pasando frente al ópera a eso de las 15:30, mi corazón latió rápido al ver a aquella horda de entes vampíricos formados frente al cine, uno tras otro en perfecto orden, miré de reojo para ver si localizaba a los chicos: Axel, Fabiola, Roberto y Sinahi, pero no los localice, mala suerte, tendría que buscarlos recorriendo la fila después. Me fui a casa con mis hermanos tomados de mis manos, uno de cada lado. 

Serían las 17:00 horas quizás, tenía que salir de casa y rogaba por que todo saliera conforme al plan, metí en mi morral de terciopelo mi ropa "oscura" y el maquillaje, tomé las llaves de casa y después de sentenciar a mis hermanos "me escapé de casa", que nervios sentía, más de una vez pensé en regresarme, el camino de solo dos calles desde mi casa hasta el cine se me hizo eterno, tenía mucho miedo de que mamá me cachara, que regresara del trabajo y yo no estuviera, que me viera regresar en "esas fachas" con los labios pintados de negro, pero mi emoción por ver y escuchar a Bauhaus era más grande, no me importaba saber que podría ser la última vez que me dejaran salir de casa hasta que cumpliera 30, yo quería ver a Peter Murphy y cantar con él "Learning lines in the rain 
Special effects by loonatik and drinks freeze frame, screen kiss, hot heads, lights and power It's patently obvious" esa noche Peter sería mío, solo cantaría para mí, solo cantaría conmigo y el tiempo se detendría para que yo pudiera disfrutar por una eternidad su dulce voz.  

Axel y Fabiola me esperaban fumando en la esquina del cine, habían dejado a Roberto y Sinahi formados, -estamos formados afuera de la iglesia, las doñas pasan haciéndonos jetas y se persignan las muy idiotas- me dijo Fabiola medio encabronada pero riéndose, -¿traes tu ropa?- me preguntó quitándome el morral, -¡Sí! ¿En dónde me cambio?- volteaba a todos lados para descubrir un buen lugar, -cámbiate aquí, yo te hago casita-dijo mientras sacaba mis cosas, y me cambié en plena fila frente a la iglesia, me maquillé rapidísimo y guarde mi ropa común en el morral. -No nos van a dejar meter mochilas, así que fíjate, te voy a amarrar el morral a la cintura y lo metes en la falda, no se van a dar cuenta- yo asentí con la cabeza y con cara de boba seguramente, me meaba del miedo, si me quitaban la mochila y me quedaba sin ropa para regresar a casa ¿que iba a hacer?, me iban a matar, ¡mi mamá me iba a matar!.

Entramos por fin, aún no oscurecía cuando ingresamos al cine, Axel había comprado buenos lugares, ya no recordaba el dolor de pies, nunca me han vuelto a doler los pies como aquella noche y al día siguiente, las botas que usaba eran infernales, altísimas y duras, me destrozaban los pies. Pero ese dolor y la angustia previa valieron la pena cuando al fin escuche las primeras notas de "In the flat field", no me desmayé no sé por qué, era mi primer concierto, un concierto entre vampiros, entre punks, entre pura banda "oscura", canté y grité como toda groupie, le grite a Peter que lo amaba y juraba que él cantaba esa noche sabiendo de mi existencia, cantaba con mas poder porque estaba yo ahí, porque en tres días más sería mi cumpleaños y Peter lo sabía, esa noche Bauhaus tocaría "Bela Lugosi's dead" para mí, cómo si de las mañanitas se tratara. 

Al poco rato de iniciado el concierto se oía mucho desmadre, ¡Dieron portazo!, decía unos, yo entré en pánico, -¿Tenemos que irnos?- pregunté, Axel me tomó de los hombros y me dio un beso, -no te preocupes, no pasa nada, de aquí no nos vamos hasta que acabe- y seguimos cantando con Peter. 
Luego ya supe que todo el safarrancho que se armó fue porque dieron portazo, el evento se había sobre vendido y la banda quería entrar a ver a Bauhaus, se apoderaron del trompo de pastor que había en la entrada y saquearon los tacos, metieron el trompo a la sala y lanzaban la carne por doquier, con razón olia a garnachas adentro y el desmadre era ya una locura, un tanto ordenada y contenida, creo que todes estábamos felices de estar allí aquella noche. 
La última rola fue "Bela Lugosi's dead", el tercer y último encore fue para mí:

White on white translucent black capes
back on the back
bela lugosi's dead
The bats have left the bell tower
the victims have been bled
red velvet lines the black box
bela lugosi's dead
Bela lugosi's dead
undead undead undead
undead! undead! undead!
The virginal brides file past his tomb
strewn with time's dead flowers
bereft in deathly bloom
alone in a darkened room, the count
bela lugosi's dead
bela lugosi's dead
bela lugosi's dead
Undead undead undead
undead undead undead
undead
Oh bela!
bela's undead!
Undead undead undead undead undead undead...

Al salir del concierto había patrullas, la cortina a medio bajar (o subir), y todo el movimiento oscuro se iba a casa sin prisa. Lo que habíamos vivido allá adentro nadie nunca, nunca podría arrebatarlo de nuestras mentes y estábamos muy felices por eso, felices con toda nuestra oscuridad. 

Al día siguiente, los sellos de clausurado, la cortina con tremenda abolladura, el desmadre dentro de basura y hasta ropa, las y los vecinos hablaban de lo ocurrido, de esos chavos satanicos que entraron a la fuerza, que eran de lo peor, que solo buscaban problemas. 
Creímos que pronto re abrirían el cine, pero con los años nos resignamos a verlo morir, a verlo caer piedra por piedra, nos resignamos a dejar dentro nuestros buenos recuerdos de la niñez, de las idas con toda la familia al cine de nuestra colonia, ese en donde os dejaban subirnos al escenario y correr y gritar antes de la función, ese cine en donde vi Batman con mi papá, Katy la oruga con mi madre y mi padre cuando aún estaban casados, ese cine en donde acabó mi infancia, en donde terminó mi adolescencia sumisa, y comenzó mi adultez llena de verdadera rebeldía, una adultez en que Axel moriría a los 18 años, una adultez inundada de arte y pasiones, una adultez apresurada por una huelga en la UNAM y mi recién descubierta bisexualidad... todavía, aún en estos días cuando paso por el Cine Ópera me vienen a la mente un mar de recuerdos, imágenes que quizás ya están muy distorsionadas, sentimientos encontrados y escalofríos.  

Mañana rodamos "La Maldición del Rock y Ruedas", a ver si no me pongo a llorar (otra vez).


¡Alimentame!

Calurosa tarde de rodar por la roma-condesa, pocos kilómetros como siempre, busco un lugar para beber té helado y comprar golosinas, en la vitrina veo un montón de pasteles y pido uno de chocolate, para llevar. 
Llegando a casa saco el pastel de su empaque y el aroma absurdamente me hace recordar aquél día que volviste de la playa;yo me preparaba para salir a cenar cuando recibí tu mensaje.

- ¿Qué haces?, ya volví
- Muero de hambre, vamos a cenar
- Tengo mas tarde una cita de trabajo, ¿vienes un rato?
- Está bien, luego me voy por la cena yo sola, quiero un pastel de chocolate

Apenas entré te dije-¡alimentame!-dejaste algo en la cocina o en la mesa, yo que sé, y contestaste caminando rápidamente hacia mí -¿Con qué?-y antes de darme tiempo de contestar me besaste, era extraño ese beso pues no había ni una gota de alcohol en él, no había rastro de ese licor que yo daba por hecho era el sabor tus besos, nos besamos en un arranque voluptuoso, no había más que lujuria y entendí que no habría preámbulos esta vez, ademas teníamos el tiempo contado, subimos cada escalón hacía la habitación manoseándonos como adolescentes, jugando con cada parte de nuestro cuerpo, en cada descanso nos detuvimos para desabrocharnos un botón más, tu camisa, tu torso desnudo por primera vez, mi pantalón, mi blusa, tu cinturón; a veces me gustaría encontrarte descalzo... 
Cuando al fin llegamos a la habitación me arrojaste a la cama y tú sobre mí, no habría tregua tampoco, esa tarde sería memorable, el olor de nuestros cuerpos nos embriagó, comenzaste a quitarte la última prenda, esa camisa de lino tan bien planchada. 
- ¿Qué haces?
- Me quito la camisa
- ¡No!
- ¿Me la vuelvo a poner?
- ¡Sí!
- Está bien, me la pongo otra vez-dijiste con sonrisa complaciente.

¡Alimentame!, seguía pensando en que lo dije inocentemente, debí responder que me alimentaras con tu piel, con el sabor del sudor que se mezclaba entre nosotros y recorría nuestros cuerpos, aunque allá afuera hacía frío, ambos estábamos atrapados en el calor del momento. Apretabas fuerte mis muslos, tirabas de mi cabello mientras mordías mi cuello, como siempre preguntaste -¿te gusta?- bufabas como animal en celo y yo me estremecía...

Y ahora estoy aquí,sin mucho apetito ya, recordando todo aquello mientras pienso: "Este pastel no se va a comer solo."

Tarde

Tumbada boca arriba y con la cabeza casi colgando en orilla de la cama, reposo de los pocos kilómetros rodados a toda velocidad, cierro los ojos concentrándome en mi respiración desatendiendo el sonido de los autos, de los lejanos rayos, de la lluvia que poco a poco comienza a caer.

De pronto escucho unos pasos fuertes y desenfadados, reconozco de inmediato el sonido de esas botas en la vieja duela de mi habitación, me digo que no puedes ser tú ¿cómo? si no tienes llaves, pero no abro los ojos, afino el olfato, tu aroma es tan fuerte que podría captarlo a dos metros de distancia, justo los que hay de la puerta a mi cama, que es tan alta que se podría guardar debajo de ella otra cama; sí es tu delicioso aroma el que respiro, ya no hay un solo rincón en la habitación que no huela a ti ¡Uf! y me dejo envolver por esa deliciosa fragancia, no escucho más pasos, como si te hubieses detenido en la puerta, no me importa, yo estoy embriagada viajando por las suaves ondas que dibuja tu olor por toda la habitación como humo ligero. Casi puedo verte se pie bajo el marco, pero me niego a abrir los ojos, estoy disfrutando tanto el momento, mis sentidos están alerta, y de pronto se reanudan los pasos que firmes entran y llegan al pie de la cama, abro los ojos y ahí estás tú, mirándome con esa sonrisa brillante que tienes, sonriéndome con la mirada del sátiro oji-verde, y sonrío también pues adivino tus deseos y los consiento con la mirada.
Tus labios se posan suaves sobre los míos, juego con ellos acompasadamente y nuestras lenguas bailan en un masaje armónico y delicioso, tus manos van a mis pechos, yo sigo de cabeza y te dejo hacer, dejo que masajees por encima de la ropa mientras sube de intensidad ese beso que pasa del deseo al ansía, se apasiona y se vuelve un ente casi autónomo, un beso con vida propia; mis manos sobre tus manos aprietan fuerte mis senos, quiero que me saques la ropa y muerdas mis pezones ya erectos, y me convierto en manos y pechos, en ese segundo no existe nada más solo manos y pechos apretando fuerte a veces con los dedos entrelazados, mientras aquel beso no culmina; encamino tus cálidas manos hacia el final de mi blusa y las invito a desnudarme, me muerdes el ombligo, entonces aprovecho para tomarte por la cintura y desabrochar tu pantalón, mi cabeza está tan cerca de tu entre pierna y tus labios a centímetros del primer botón de mi short, me encanta tomarte con fuerza y desabrochar decididamente la hebilla de tu cinturón, lo saco de un jalón y lo tiro piso, mientras tanto tu boca intenta desabotonar mi  short,  ¡ja, ja!, me haces cosquillas, pero mi ansiedad es más, liberamos al mismo tiempo el primer botón y con delicadeza bajamos el cierre, ¡victoria!, celebramos con otro beso en que nuestras manos buscan en el otro rincones más secretos.


¡Un rayo!, la lluvia, la alarma del celular, ¡Joder, se me ha hecho tan tarde! Me levanto, me pongo los tenis y  salgo corriendo.  Es así como he usado unos minutos de mi día pensando en ti… creo que necesito un espresso doble, un Doppio.

#LaNinfaDeNadie

Lucky Strike (no apto para mojigat@s)

La lectura de esta carta debería de durar lo que dura "It ain't me babe" covereada por Joaquin Sabina, pero quizás  dure menos porque me urge salir a la tienda por un cigarrillo para acabarme este vino mientras escribo, y esta será una de esas cartas que quizás

no corrija nunca, una de esas que quizás no leas, una de esas que no te interesan, estas cartas nunca nadie las lee o como acostumbras, será una de esas cartas que lees y relees por las noches cuando estoy lejos de ti; llevo tres copas de Lambrusco, bueno tres vasos enanos, me gusta llamarle así "Lammmbrruzco" es como invocar dragones...
¿Por qué siempre dejo los cigarrillos en tu casa?, odio comprar cigarros en la tienda de la esquina, odio salir casi en pijama, sin peinarme y con el delantal turquesa con el que estoy preparando pasta, cortando ajos como endemoniada; pero estoy escribiendo, como se debe escribir, a ratos, medio ebria y fumando tabaco sabor cereza, es que cuando escribo fumo, y es que estoy bebiendo tinto y cuando bebo tinto fumo, también cuando bebo mezcal o cuando bebo tequila, pero nunca fumo cuando bebo pulque o ese licuado extraño que nos venden los hipsters de la calle Regina. 

Había dejado de fumar hasta poco después que te conocí, había dejado de beber tequila hasta que contigo reincidí, había dejado de coger hasta que lo hice contigo, contigo, solo contigo.

Cuando vuelvo a casa luego de ver nacer el sol juntos, me vienen a la mente recuerdos de la noche anterior, me sonrojo y sonrío: me gusta cuando cogemos y estas un poco ebrio y quieres fotografiarme, me gusta cuando cogemos y preguntas "¿rico?", me gusta cuando me tomas fuerte de las nalgas y dices "que buena estas", me gusta cogerte como si nunca hubiese cogido, me gusta sentirte, morderte fuerte, olerte, olerte, olerte porque me guardo tu aroma hasta el siguiente encuentro, me divierto al recorrer tu cuerpo entero y cosquillearte con la lengua, me encanta mirarte a los ojos, esos ojos verdes que son mi deleite nocturno; el simple recuerdo de un beso, de un mordisco me humedece nuevamente, tú soportas mis torpezas y nunca me engañas diciendo que me harás el amor, nunca me dejas mas de una noche entre tus sabanas, (un nuevo vaso de vino), amo cuando pierdes el control y me besas contra la pared y me desnudas decididamente... ¡sátiro mío! me gusta escucharte gemir en el momento justo que terminas, me causa tanto morbo, tanto placer que haces que yo termine también... ¡Carajo! ¿Por que siempre dejo los cigarrillos en tu casa?, no quiero salir, quiero seguir escribiendo y recordando esos momentos... 

Pero se acabaron el vino y la canción mon petit amant, ya no tengo deseos de un cigarro solo deseo verte, sentirte, tenerte... en tres minutos tocaré el timbre de tu casa. 

H̶a̶y̶ ̶imágenes ̶d̶e̶ ̶n̶o̶s̶o̶t̶r̶a̶s̶ ̶m̶i̶s̶m̶a̶s̶ ̶q̶u̶e̶ ̶n̶o̶ ̶s̶o̶p̶o̶r̶t̶a̶m̶o̶s̶



Hay imágenes de mi misma que no soporto, y este apasionamiento en el que vivo, a veces me hace explotar de la peor manera en el peor de los lugares.

Y una de esas imágenes es la de la inocente y pequeña mujer perdidamente enamorada que mira los ojos de su amante en busca de un atisbo de reciprocidad y no lo encuentra, la imagen de una ninfa con las alas rotas y cuyo desnudo avergüenza, la imagen de una niña herida, de una amante abandonada, de una más que se convierte en una menos, la imagen de mi misma siendo nuevamente derrotada. 

Hay imágenes de mí misma que no soporto, pero que ahora lidio con ellas de distinta forma, antes solía quedarme, solía aferrarme, solía tratar de convertirme en aquella perfecta y complaciente amiga, solía rebajarme hasta perderme a mí misma, pero las cosas no pasan en vano, el tiempo nos hace mas sabías o menos tolerantes ante la insensatez y el desprecio, ante la infravaloración y el egocentrismo de aquellos a los que decidimos querer.

Se dice que, las mariposas viven poco tiempo y pasan la mitad de su vida volando en busca de apararse para después morir... pobres mariposas cuyo destino es reproducirse y luego morir, si yo en en verdad tuviera alas, me la pasaría volando de flor en flor polinizando todo y viviendo con la esperanza de ver florecer un hermoso campo multicolor.
Pero no soy una mariposa, ni una hada, ni una ninfa... soy una princesa (de nada y de nadie), que ama loca y apasionadamente, que de vez en cuando se da el lujo de enamorarse y permite que le rompan el corazón o que al menos por momentos se lo apachurren hasta que siente que no puede respirar mas... ya sé que no se respira con el corazón, pero así se siente, lo sé muy bien, pues hoy así tengo el corazón, apachurrado, estrujado
.
Logro darme cuenta que he decidido alejarme emocionalmente de todo aquel que me maltrate (aun sin quererlo ni saberlo), hay algo en mí que cambió y creo que ese algo me hace feliz, por eso decido confiar en esto y fluir, yo me voy, decididamente me voy, porque no soporto la imagen del maltrato, del auto maltrato y la lastimera compasión. 

-Puedo amarte con toda mi alma, con todo mi cuerpo y con toda mi razón, pero de la misma forma elijo amarme primero a mí-

Antes de


- ¿Por qué siempre escribes a esta hora, eres de esas inspiradas que espera a las musas de madrugada?

- Amor, las musas son unas perras traicioneras que no merecen que las esperes a ninguna hora- le daba una fumada al blackstone de cereza y exhalaba lento el delicioso humo aromático.
- ¿Entonces?
- Es que en este manicomio el silencio es obligado a esta hora, escucha, el ventilador de mi laptop es un ruido atroz que solo se opaca con el teclear rítmico de mis dedos. A esta hora ni tú ni los ingleses están bailoteando con su monserga bilingüe. Sabes que solo con un poco de silencio obligado me escucho y logro concentrarme para escribir, puedo poner música apenas audible y seguir concentrada, alcanzo a escuchar tu respiración en el cuarto, se la hora exacta cuando el camión de la basura se detiene en la esquina, no sé Gabrielle, escribir a esta hora tiene su encanto, ademas avanzo rápido y siento que aunque desperdicié las horas de sol aquí encerrada, logré disfrutar de mi madrugada...
- Entiendo, me voy a la cama, ¿entonces no vienes?
- Debería, pero no; apenas termine esto voy.
- Escribes como si algún día fueras a publicar.

Y se marchaba rápido, no sé si por su enojo o por temor a lo que pudiera yo contestar, Gabrielle siempre tenía la frase perfecta para hacerme sentir mal, ahora que lo recuerdo creo que no hubo ni una sola ocasión en que una discusión, grande o pequeña, la terminará yo poniéndole punto final, todas nuestras peleas acababan con Muscat poniendo sal en mis heridas, y es que esa mujer me conocía muy bien, sabía de todos mis defectos y aún así me quería... y yo por eso la amaba, ¿solo por eso?
No, a Gabrielle la quise así nada más, sin pensar en mí, sin pensar, la quise antes de tener esos pensamientos elaborados sobre el amor, el feminismo, las construcciones sociales, el periodo de enamoramiento y toda la ciencia y cultura que implica "amar" o construir amor, a ella la amé antes de todo eso; simple y sencillamente la amé como un animal, si es que los animales que no razonan aman, así amé a mi pequeña Muscat.
¡Ah pequeña mía! Cuánto te reías ahora de mí. Estoy sentada a oscuras en el comedor con casa llena, escuchando la respiración de mi perro, bebiendo calpis de mango, previa a una migraña incontenible... escribiendo sobre esto, ¿aún vendrás a mi funeral vestida de turquesa cantando ne me quitte pas y pondrás sobre mi pecho las flores blancas que prometiste traer? 


Siempre que tenía una crisis de migraña Muscat abandonaba lo que se encontraba haciendo y corría a cuidarme, a veces sólo me bastaba con eso y que permaneciera junto a mi mientras pasaba el dolor; otras veces me metía casi a la fuerza bajo la regadera y abría la llave del agua fría, llorábamos juntas y me abrazaba.
- Voy a morir Muscat
- No vas a morir, al menos no hoy
- Pero algún día el dolor será tan fuerte que seguro moriré, Muscat ya sé de que voy a morir y será doloroso.
- No va a ser así, vas a estar bien, esto va a pasar princesa, cómo todas las veces que tienes crisis, sólo tienes que resistir un poco más, yo estoy aquí contigo
- Gabrielle, si yo muero debes venir a mi funeral, pero no vistas de negro...
- Vestiré turquesa y pondré flores blancas sobre tu pecho, como una princesa de cuento de hadas
Me secaba como si tuviera yo tres años y me vestía con la la pijama, quitaba los cojines de la cama y me metía en ella debajo de la sabana, me abrazaba fuerte y se balanceaba musitando quien sabe que canción de cuna en quien sabe que idioma, pero a mi me parecía que hablaba el lenguaje de las hadas. Al poco rato dormiamos y yo despertaba de madrugada para cobijarla y besar sus ojos; no sé si por esos cuidados es que la amaba, pero aun ahora le estoy agradecida.

Últimamente pienso mucho en nosotras, o será que pienso en esa forma tan desenfadada que tenía de amar, sin ningún temor o prejuicio, sin mirar hacia el futuro, sin un qué dirán, sin esconderme, sin importarme nada que no fuéramos nosotras dos. Ahora todo es diferente, no sé si mas maduro, pero he notado que tengo miedo, que las cosas ya no son como antes, que ya hasta dejarse "caer en el amor" es una decisión, cuando eramos ella y yo fuimos muy felices, cuando comencé a pensar sólo en mí comenzó el desastre, fui mala, con Gabrielle fui la peor de las personas, la peor de las novias, la mas terrible amante, al final de los maravillosos meses que fuimos pareja, la maltraté demasiado; pero antes de pensar en construir amor, fue que la amé de verdad.

Adiós pequeña Muscat, Adiós.

Tuve una amante, que se creía que era mi novia, esta bien, acepto que sí era mi novia, pero ella no comprendía que yo realmente la amaba, y la amaba así tal y como era, o mejor dicho tal y como eramos, que la palabra novia nos quedaba chica, que cada vez que me presentaba como tal a mí se me revolvían las entrañas y quería decirle a todos "más que eso, somos amantes" y plantarle un beso como si de una película polaca se tratara, luego largarnos abrazadas con mi mano en una de sus nalgas. Pero no, Gabrielle se conformaba con decir "ella es mi novia", como si yo fuese una cosa, un abrigo, un bonito adorno, como si fuera yo de su propiedad, y es que sí me sentía de su propiedad y no me importaba, y es que ella podía decir que de ella era lo que ella quisiera, estaba enamorada, fielmente enamorada de esa preciosa francesa.

Luego llegaron los días del depa, vivíamos en la calle de Regina, coexistíamos con otros 4 extranjeros locos a los cuales yo a veces no entendía, sobre todo cuando bebíamos hasta el amanecer y cada uno hablaba en su idioma, siempre he sido mala para los idiomas, tomaba entonces el cojín en el que estaba sentada y me iba a la cama esperando a que ella me siguiera, pero nunca lo hacía, a la pequeña Muscat le gustaba amanecer pegada a la alfombra de la sala luego de que uno de esos ingleses intentara llevársela sin éxito a la cama. Venía a mí ya muy entrada la mañana, casi arrastrándose y prometiendo: "en cinco minutos preparo el desayuno", acto seguido caía como muerta, ¿que debía hacer?, evidentemente levantarme y prepararle el desayuno, pues una de cal por las que van de arena.
Comencé a volverme fría y distante con ella, y no premeditadamente, sencillamente algo pasaba en mí que me obligaba a alejarme y no tomarla en cuenta para hacer mi vida, para vivir mis días, quería estar con ella pero al mismo tiempo necesitaba mucho un abrazo y nadie me abrazaría, así que yo misma lo hacía, no la necesitaba para otra cosa que no fuera pagar la mitad de aquella misera renta. 
Dejé de permitirle presentarme como su novia, la alejé de mis amigos y nunca le presenté a mi familia, dejamos de salir, dejamos de caminar por la calle tomadas de la mano, nunca más volvimos al teatro como espectadoras, nunca más fuimos al cine juntas, ya nunca íbamos a los bares, ya nunca nos besamos en público, me alejé, la alejé y me hice un caparazón frío y duro, impenetrable. 
Las cosas cambiaron aún más, Gabrielle ya nunca se quedaba a beber con los ingleses me seguía a la cama como una gatita rubia moviendo la cola, se levantaba temprano a preparar el desayuno, me besaba en la frente y revolvía mi cabello, calentaba mi pijama en invierno y bebía de mi taza cuando íbamos a tomar café con sus amigos los bohemios.

- Princesa, ¿qué te pasa?
- No me digas princesa, Gabrielle 
- Antes te gustaba
- Pero ya no
- Esta bien, ¿qué tienes?
- Nada, estoy pensando en como escribir una carta
- ¿Una carta?
- Sí, una carta de despedida
- ¡Ah! de esas cartas tuyas que escribes como receta o mejor dicho como si fuera un conjuro
- Una de esas
- ¿Para quien es?
- Para nadie
- Entiendo

Las cosas cambiaron mucho y no es que yo hubiese dejado de quererla, al contrario, yo la quería, la amaba profunda y decididamente, pero es que ella me había lastimado, me había maltratado y yo inconscientemente me defendía y estando con ella me hacía mas fuerte. Una vez mi hermano el rubito lindo de ojos verdes que vivía en otra ciudad, al vernos caminar por las calles ya sin abrazarnos me dijo "eres una cabrona, lo que le haces a Gabrielle no es justo", y yo no contesté porque me quedé pensando en que yo podría ser de todo, menos injusta; me dolió la acusación.
Seguimos así durante meses, meses en los cuales mis amigos y amigas dejaron de verla, después de preguntar por ella varias veces sin obtener mas que muecas de mi parte, también dejaron de preguntar por ella. Pensaron que habíamos terminado y que solamente compartíamos la renta sin compartir la cama, luego de un tiempo la olvidaron.
Pero Muscat un día revento.
- Princesa
- ¡Gabrielle!
- Hermosa, entonces no sé cómo quieres que te llame
- Ya te he dicho que como sea, menos princesa
- Hermosa, ¿iremos al estreno de la temporada?
- No puedo, es cumpleaños de mi prima, la mas pequeña
- Esta bien, podemos ir a la fiesta y luego al estreno
- ¿Podemos?, Gabrielle, es que tu no estas invitada
- Pero tu prima me conoce
- Sí, como conoce a todas mis amigas
- Pero yo no soy tu amiga, soy tu novia
- ¿Y no esperas que le explique a mi prima de siete años que eres mi novia verdad?
-  ¿Que tendría de extraño?
- Pues mi familia no sabe que "salgo contigo" y no pretendo explicarlo
- ¿Y cuando pasen los años que vas a decir, seremos una pareja gay de esas que se oculta de todos, cuando pretendes decirle a tu familia que eres lesbiana? 
- Para empezar, no soy lesbiana y para terminar no pretendo confundir a mi familia con mis preferencias sexuales  por una relación sin futuro.
- ¡Para ya!- gritaba mientras me arrojaba una bota.
- ¡Para tú!, llevas meses haciéndome la vida imposible con el tema, ya te lo he explicado, no soy lesbiana y no vale la pena molestar a la familia con esto.
- Hoy te largas, pero te largas para no volver jamás, coges tus cosas, el dinero de la renta y te largas, te largas porque no quiero volver a verte más, ¡TE LARGAS, ¿ME ESCUCHASTE?!
- Yo y la calle entera
- Lesbiana reprimida de mierda- y seguía la pequeña Muscat levantando cosas del piso para arrojarmelas, de la rabia que tenía temblaba tanto que no lograba atinarme. 

Me fui esa tarde, empaqué mis cosas mientras ella estaba en sus ensayos del circo, le dejé todo lo que no pude decidir si era mío o de ella o de las dos, pero es que ¿como diablos decides si algo es tuyo cuando era de ambas?, preferí dejárselo todo, pues no necesitaba nada que me la recordara, con la memoria del aroma de sus cabellos rojizos ya tenía más que suficiente. 

Antes de irme bajé a la papelería y compré un paquete entero de esterbrook (eran 6) y en la pared donde estaba nuestra cabecera le escribí la carta-conjuro de despedida y con labial "rojo puta" le besé las sabanas y las almohadas enteras; me ardían los labios, me los tocaba con los dedos fríos mientras viajaba en metro rumbo a casa de mi padre, porque a casa de mi madre no quería ir, ella me vería triste y entonces lloraríamos juntas y yo lo que menos quería o necesitaba en ese momento era llorar.

De mi pequeña Muscat no volví a saber nada en mucho tiempo, no volví por Regina en varios años, no pisé nunca más aquel teatro. Supe que volvió a Francia y nadie tuvo noticias de ella ni por e-mail ni por correo convencional. 
Rompí las pocas fotos que teníamos juntas, las fotos de las funciones, las libélulas de papel que me dibujaba en papel china, tiré los collares que me regaló y me sacudí el amor y el respeto que por ella sentía recordando una y otra vez la última frase que me profirió "lesbiana reprimida de mierda", me lo repetí con su voz hasta que se me desdibujo el amor que le tenía.

-Los días con Gabrielle-


Los días con Gabrielle (calentando motores, o sea 1ra parte)

Cuando vivía con Gabrielle Muscat, lo hacía intermitentemente, no sé si exista alguien que la soporte por mas de tres días, no quiero ser malinterpretada, la mujer era encantadora pero a veces absorbía todas mis energías.
Muscat se levantaba a las siete todos los días, venía de la habitación al sofá en la sala para despertarme y preguntar con su voz ronca "¿qué haces acá, te patee al dormir?", la pequeña belleza no entendía que me gustaba dormir sola y fruncia el ceño cuando le decía que solo necesitaba un poco de espacio, que la cama a veces parecía muy pequeña y aún así me descobijaba. Otras mañanas, si amaneciamos juntas, en la misma cama, me abrazaba fuerte y me llenaba de besos y yo a ella, ¡esas mañanas eran gloriosas! También había ocasiones en que venía a buscarme desnuda con el café recién hecho en una mano y en la otra un plato con pastitas de mantequilla (desayuno para las ninfas), era algo que yo disfrutaba mucho, era una rutina romántica, casi de película; eso teníamos en común además de amarnos: que las películas y novelas románticas nos volvían locas (sic), y acostumbrabamos complacernos con "romanticismos casi histriónicos".

Muscat hablaba un español afrancesado con acento parisino que nadie comprendía a la primera, cuestión que le causaba mucha pena, entonces tenía que servirle yo de interprete, a veces odiaba que ella no pudiera ir sola ni al supermercado, pero me compenzaba con un beso mientras decía: "cuando vayamos a Francia yo seré tu interprete, guapa"... no mi hermosa niña, si vamos a Francia tendré que ir preparada, porque pienso caminar noches y madrugadas enteras sin ti a mi lado. Nunca externé aquellos pensamientos, seguramente ella hubiera entristecido, como lo hacía cada vez que yo tenía un arranque de "libertad" o independencia, y no hubiese comprendido que aunque yo la amaba con todo mi ser,porque en verdad la amaba, a veces me gustaba estar sola para pensar, para escribir, para beber, para yo que sé, para ser...

-Los días con Gabrielle-

Consentirse, darse un lujito o consumir hasta morir.

Anoche me ha tocado darle salida a los "visitantes" del MUMEDI, me quedé unos minutos viendo la carta que está a la entrada. 

Espresso doble............... $28
Infusiones .................... $35

Pensé -¡Mmmhh!, es un buen precio, en general ninguno de los precios me pareció descabellado, hasta que vi que el "cafecito de olla" (así se llama, cafecito, como lo nombramos cariñosamente algun@s, pues tomar café de olla es algo que al menos a mí me remite al hogar, a la (falsa o no) nostalgia de los abuelos y el imaginario de la vida de campo) costaba $48 ¡Cuarenta y ocho pesos!, me detuve a pensar entonces en que apenas ayer se me había antojado un café delicioso y que en ese momento no me hubiese importado pagar $50 por un café verdaderamente rico y que mi cerebro de inmediato desechó la idea de un starsucks o un cielito, pero que no se deshizo de la idea de un café en la condesa, la roma o algún lugarcillo de esos que está tan de moda, porque al final no se trata del lugar o del precio, sino de lo que este aporta a nuestra sociedad (si es socialmente responsable) y el costo de lo que estamos consumiendo o dispuest@s a consumir. 
Por ejemplo, ya como vegetariana, alguna vez acepté ir a un local que vende tacos en la colonia condesa porque se habían unido a un movimiento llamado "taco pendiente", que en efecto es una réplica (réplica como tal) del llamado "café pendiente", en fin, no comí tacos, me limité a beber una o dos cervezas y a dejar pagada una orden de tacos para alguien que pudiera necesitarla... creyendo que al final aportamos algo, aunque sea un poco para ayudar a alguien; aunque todo siempre es mas difícil de lo que parece (o el problema es mas profundo). 

Regresando con lo de MUMEDI: le pregunté a una compañera -¿Cuánto cuesta un café de olla?- se me quedó viendo raro pero respondió -Quince varos wey-, y le señalé el precio de dicho café en la carta, -¡Ah no mames, están bien pendejos!- 

Pensé en que el café y el desayuno del domingo no lo pagué yo, pero que seguramente los precios eran mas o menos iguales, sino es que mas caros y pensé en que si había valido el precio... mas allá de la agradable compañía, disfrutamos de una calle limpia, de un lugar en donde colocar las bicicletas, de un paisaje mas o menos tranquilo y "bonito", por lo menos apacible, de un buen servicio y de alimentos orgánicos, veganos, y provenientes de comercio justo y local (o al menos esto "se dice" del lugar), el café no era lo mas exquisito del mundo, pero era bueno. Es caro, sí, ¿vale el precio?, habría que preguntarle a los trabajadores de dicho lugar cuanto les pagan, a los proveedores si consideran que su producto es pagado de forma justa y que tan socialmente responsable es esta empresa. 

¿A que quiero llegar con esta (un tanto estúpida) reflexión? 

MUMEDI es un lugar que explota a sus trabajadores, los trata con la punta del pie o segun como te vayas dejando (si te pasas de list@ te despiden por "rater@") le paga una miseria a sus trabajadores, (la media es de $2500 por mes), y se hincha los bolsillos (como en todo negocio debe de ser), pero ademas de todo da la cara de ser un lugar en donde todos son buena onda, hacen donaciones y procuran el arte mexicano.

MENTIRA! No procuran ni el edificio que les fue heredado y que se está cayendo a pedazos (que es patrimonio además), si está catalogado o no, eso no lo sé, pero debería de ser un crimen (esperen, si lo es), permitir que un edificio del siglo XVIII se caiga a pedazos y que ademas le hagan modificaciones que lo dañan día con día. 

Haciendo cuentas, así a ojo de buen cubero, MUMEDI tiene un ingreso diario de aprox (en entre semana y con la expo actual de "Batman") de unos $23,000 y el fin de semana se llega a triplicar, saquen sus cuentas y dense una idea de cuanto es por mes, creo que con dicho ingreso podrían darle un mejor mantenimiento al edificio, pagar mejor a sus empleados o de plano dar un mejor precio en sus productos y servicios. 
Ya que los pasteles son de SAMS al igual que el helado, el costo real por taza de té es de unos $5, la mercancía de los diseñadores está a consigna, no tienen personal de inntendencia, en efecto las mismas personas que preparan tu comida es la que lava los baños y casi siempre están sucios pues no hay tiempo de lavarlos mas que dos veces por día, cada trabajador tiene 30 minutos para comer y el costo de su "staff" (como llaman a la comida para empleados) es de $10, costo que incluye un vaso con agua y el plato fuerte que se hace con lo sobrante del día anterior. 

Precio vs costo y el gusto de "vivir bien" consumiendo sin detenerse a pensar un instante en alguien mas que no seamos nosotr@s mism@s. 

Papá dice que se debe aprender a valorar lo que tenemos en casa, sé que sí, y también tenemos que aprender a valorarnos a nosotr@s mism@s y si trabajamos arduamente para darnos el gusto de pagar $50 por un café está bien, pero habría que hacerlo con una verdadera reflexión y conciencia de lo que estamos pagando y al mismo tiempo promoviendo, tal y como sería pagarle a una prostituta sabiendo que promovemos la trata (por ejemplo). Ser críticos en nuestros actos y tratar todo el tiempo de hacer el bien a los demas, pues al final habitamos el mismo mundo, el mismo país, la misma ciudad, la misma colonia, la misma calle, somos vecinos tod@s. 

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El MUMEDI se cae a pedazos, todos los días 


Agua estancada

En el culto hedonista de amarme a mi misma, me niego seguirte, me niego a permitirte hacerme daño, me niego a concederte, me niego a dejarte ser parte de mi vida y me niego también a odiarte.
Porque eres agua estancada y embotellada, no voy a beberte, eres veneno para esta princesa, y si por algún terrible descuido llego a darle un sorbo a esta maltrecha botella, te escupiré, voy a vomitarte hasta sacarte de mis entrañas. 
No encuentro lugar para ti en mi armario o en la cava, le eres indigno al sótano donde resguardo las bebidas de mi vida. Tan profano, tan simple, tan desagradable... agua estancada y embotellada.  


Y ese día, dejé de pintarme de rojo los labios

En la ondita "dark" en la que andaba cuando adolescente y postadolescente, y todavía como los buenos punks en la post postadolescencia (Ja, ja, ja, ja) amaba pintarme los labios de "rojo sangre" y de negro, ya después, por ahí de los 24 se me quito la manía por lo dark o mas bien dejó de ser práctico, ademas de que a los 24 pasaron demasiadas cosas que definieron lo que ahora soy o mas bien lo que ahora estoy dejando de ser, y es que estoy dejando de ser Nebec y comenzando a ser... Yo, y tengo miedo de quien puedo ser Yo, o mejor dicho, tengo miedo de ser Yo, se podría decir que tengo miedo de mí, porque si no le gustaba a la gente común, ahora les voy a gustar menos, pero no me importa, aunque sé muy bien que voy a sufrir en el proceso. 
Llevaba unos cuantos días pensando en como me estoy transformando y el porqué llega un momento en que deseo parar, hay noches en las que pienso "ha sido demasiado, debo parar", y es que creo que me estoy convirtiendo en un pequeño monstruo y me pregunto si esa soy realmente Yo, porque estoy haciendo "casi" todo lo que siempre he querido hacer y ser... casi: porque hoy me dí cuenta de que aún existe quien me pone retos y barreras, y eso para mí es maravilloso, pues me ayuda a aterrizar y a pensar por donde voy, hacía dónde eso ya me ha quedado bien claro, mi problema ahora es el camino. 
En este cavilar de donde vengo y como voy hacia mi destino, tuve que detenerme un instante a recordar el porqué de muchas cosas, me detuve un instante y tuve ese "flashback". 
Creo que ya he escrito varias veces que siempre fui la niña gorda, la niña fea, la diferente, la "buleada" pues; hasta los 24 el tema de mis orejas era tabú, hasta la fecha el problema de mi peso es tema (o el tema de mi peso es problema, mas bien), pero hubo más cosas que me hicieron esconderme y crear un personaje, porque con lo que era y tenía en ese momento no podía llegar a donde realmente deseaba y sin embargo, no estoy segura de que me haya funcionado tan eficazmente. La adolescente dark que fui, era mas bien Danyani, esa cabroncita culera que se me sale de repente, ácida como la fregada, esa que te dice todo aquello que debería solo de salir en los subtitulos en la versión del director y maldita como la mas maldita, esteta, elitista en el sentido intelectual (sí, por eso asiento cuando lo refieren), insufrible e intolerante, que con la mano en la cintura te manda a la chingada sin detener su viperina lengua y te canta hasta el mas mínimo de tus defectos (no físicos), porque si algo tengo y quizás es por el hecho de ser artista, es que me doy cuenta muy fácilmente de que pie cojea la gente, pero como toda buena humana, no reconozco de que pie cojeo yo. A los 24 decidí que Danyani no le funcionaba a Nebec para prosperar y que Yo tampoco servia, y guardé a Yo y a Danyani en una cajita y siempre he tratado de mantenerlas a raya, pero ya está visto que Danyani de pronto se escapa y la que no sale para nada es Yo.  

¿Quien es Yo?
Es esa niña que siempre fue "rara", sí, SIEMPRE o al menos desde que yo tengo memoria me he sentido rara, o sea, como que no embono con los demás y no me interesaba embonar, pero Yo tuvo dos infancias, una bien chingona y otra de la que justo ahora que recuerdo se me salen las lágrimas porque siento rabia y compasión por esa niña. Mi infancia chingona la puedo resumir diciendo que tuve una madra hippie-rocker-guerrillera-bruja, artesana, que andaba en la onda vegetariana, macrobiotica y que me llevó a que una sacerdotisa sufí me bendijera con una pluma de pavo real cuando era pequeñita (de edad) y que crecí literalmente entre músicos, poetas y locos, uno de los olores que me llenan de nostalgia es el olor de la marihuana, cuando era niña no sabía lo que era, pero el olor se quedó clavado en mi memoria hasta que lo volví a percibir en preparatoria; tengo un hermano que nació de otra madre y otro padre un día después que Yo y la vida quiso que nos encontráramos un año después de haber nacido y con él pasé las mejores travesuras y aventuras de la temprana infancia, un padre rocker que siempre nos procuró lo mejor (hasta la fecha) y con el cual nos divertíamos mucho, tuve una infancia llena de fantasía y seres mitológicos, laica, libre de nacionalismos y estereotipos de género y siempre abierta al arte (hasta el día en que tocó decidir carrera, pero esa es otra historia). 
Pero el lado triste de la historia es un lado que aún no me decido a contar del todo, apenas el año pasado una amiga me instó a "contar mi historia" para un concurso literario, solo puedo decir que la bicicleta me ayudó a liberarme y comenzar a escribir, aunque esa también es otra historia; resumiré ese lado oscuro como una historia común en nuestras vidas (desgraciadamente). Alguna vez me perdí del ojo de mi madre, del ojo de mi hermano, del ojo de mi única amiga, alguna vez alguien me hostigó y abusó de mí (durante años, lo detuve al cumplir 15), y eso hizo que yo decidiera esconder todo aspecto sexual de Yo. Odiaba tener pechos grandes, lo he odiado por muchos años, y cuando fui dark pensé que era una buena barrera para ocultarlos y para ocultarme a mi misma, me parecía que así no podría ser atractiva para los comunes y comencé a ser selectiva, casi pedía que llenaran un formato para poder hablarme, no toleraba a nadie que no hubiese leído por lo menos 6 libros en el año o que viera televisión todo el día o que no comprendiera el porqué de la huelga del 99° o que no supiera quien había escrito "Juego de abalorios" y pendejadas de ese tipo... comencé a cerrarme, dejé de conocer gente, tenía tantos amigxs como podía contar con una mano, me pasaba los días en la biblioteca, en los ensayos, escribiendo teatro, creando, siempre creando pero sin permitirle a la gente intimar conmigo y es por eso que creo que lxs amigxs que tengo de aquella época en verdad me quieren. Un día, por ahí de los 20, un tipo en la calle me atacó y escuché de su asquerosa boca una de las palabras mas desagradables que existen en el vocabulario de muchos humanos "chichona", no soporto la palabra, me da asco escribirla, es algo con lo que sencillamente no puedo, y cosas así me pasaban muy seguido, los tipos se sienten con derecho de fastidiarme por la calle, de fastidiar a cualquier mujer debido a que los hombres (no todos) no tienen respeto por ninguna mujer y no sé si solo sea cosa de este país, pero me ha pasado y me sigue pasando que no puedo ir escotada y mucho menos con short a ningún lugar sin que por ahí algún piropero salga con su ñeres, y ya no me afecta, pero antes me aterraba y me afectaba mucho; luego unos años después leí por ahí del porque los labios rojos llamaban tanto la atención de los hombres y es que dicen, que les recuerda (primitivamente) a los labios vaginales y es por ello que les parece tan atractivo, en mi mente retorcida y afectada por el abuso y hostigamiento sufrido constantemente, tenía mucha lógica que si yo hacía las cosas por convencionalismo (como maquillarme) estaba provocando que estas cosas me pasaran, y ese día dejé de pintarme los labios de rojo. 






Hasta que un día me desperté y me dije, "no mas labios tímidos", le llamé a una amiga y le dije: ¡Acompáñame a comprar un labial rojo puta!, pero esa es otra historia. 

Y todo este choro me sirvió para darme cuenta de lo que me está pasando... pero es relato de otra entrada (amo mi blog que sirve de psicólogo) 





Y todo por un Doppio cortado... largo. 

Todo pasará

Creo que me viene bien llorar de vez en cuando, porque expio todos los sentimientos que guardo profundamente, si con el llanto no hiciera esto seguramente estallaría de forma destructiva (autodestructiva). 

Pero pasa que a veces por fuera me siento tan bien que no lloro durante meses, que no le doy cabida en mi día a día a las emociones que me entristecen, pero las tomo y las voy guardando hasta que mi cuerpo y mi mente no pueden mas y las emociones se transforman en demonios que estuvieron incubando y haciendose fuertes, que me conocen desde dentro y que saben cada uno de mis puntos debiles. Y entonces con el menor detonante ¡exploto!, escapanos demonios y me devoran provocandome un dolor tan intenso que busco formas de aquietarlos o de matarlos, pero nunca lo he logrado en primer intento y debo entonces convertirme en un demonio tambien y destruir mi entorno, quemarlo hasta reducirlo a cenizas y de ahí, como el fenix, resurgir sucia, quemada, dolorida, hambrienta, pero fuerte, aun mas fuerte que antes.
Pero mientras todo arde, lloro como si creyera que las lagrimas se me van a acabar y esa fuera mi meta. Y lloro por nada, lloro a causa de esta tristeza antigua y arraigada en una cicatriz de mi cerebro. La bruja del reino dice que es una tristeza que guardo de años, de siglos, de vidas atrás y que nunca podré deshacerme de ella hasta que no tome a manos llenas todo aquello que es mio, porque me pienso que el reino es prestado, que el principe muerto algun día regresará, que mi inteligencia es mínima y que estoy destinada a vivir en "la depresión nana/paradise kiss", que la fortuna no me pertenece y que el amor me está negado por no ser atractiva. 


Parece raro sentarse a escribir cada vez que me duele algo y mientras escribo, el dolor junto con las lagrimas se va y aunque muchas veces me vienen pensamientos que me hacen sentir que por mas que pase el tiempo no voy a sanar hay una voz sensata, ¿o serán las palabras?, que me piden calma y que me dicen que ya no importa, que esto tabién pasará.

La princesa y el capitán... o la bruja y el mar, que ciertamente no es lo mismo

Cerca del puerto había un solo lugar en que la princesa hechicera podría conseguir de contrabando los ingredientes necesarios para sus pócimas mas necesarias, así que tras averiguar como llegar se disfrazó de sencilla aldeana y entró al lugar acompañada por su nana. Parecía a todas luces una taberna llena de mal vivientes y mujeres que venden caricias y falso amor por unas cuantas monedas, pero al atravesar una cortina de cuentas de vidrio se encontraba una especie de botica, llena de toda clase de yerbas, maderas, inciensos, piedras y artilugios exóticos destinados a la alta magia; pero no era tan sencillo entrar allí, tenían que esperar a que el tendero se sentara a platicar unos momentos con ellas y decidiera si eran en verdad hechiceras o simples curiosas. Mientras esperaban, la princesa decidió tomar un poco de sopa, ya que ella y su nana llevaban horas caminando para encontrar el lugar. La comida era buena y disfrutaban sus platillos mientras platicaban en voz baja sobre cosas cotidianas, ya que el lugar se encontraba semi vacío y todos podrían escucharlas. 
De pronto y porque así debía ser, la princesa fijó su atención en un hombre sentado al otro extremo de la taberna y en ese preciso instante quedó enamorada de él -Nana, se discreta y mira al hombre detrás de ti, el que está sentado en aquella mesa del fondo con la mujerzuela entre sus brazos, es muy atractivo ¿no?- 
Antes de que nana contestará y no lo hizo ya que sabía muy bien que la princesa no preguntaba de verdad, sino que solo estaba haciéndole saber su interés por aquel desgarbado hombre, la princesa cerró los ojos, inhaló y exhaló ocho veces, y decretó con convicción "Ese hombre es para mí. No ahora, pero cuando tenga que ser será. Así sea" 

Caída

En invierno, la princesa de nadie, duerme entre tres mil mullidos almohadones y siete edredones (uno de cada color del arco iris), rellenos de plumas de fanzhus, unas peculiares aves que mudan su plumaje mes con mes, por tanto en palacio y en el reino entero se tiene provisión permanente de plumas para rellenar edredones y almohadones a placer  (o capricho). De hecho es uno de los "productos" mas exportados del reino. 

A la princesa le gusta dormir tapada hasta el cuello, con la cara descubierta para que el frío invernal congele sus mejillas, es una sensación que no puede resistir, por tanto obliga a todos en el castillo a apagar cada uno de los hogares, al caer la noche no debe de haber ni un solo fogón encendido -por fin es invierno nana, apaguemos el fuego, abriguémonos y disfrutemos del clima- dice con mucha ilusión cada que esta temporada llega.

Pero hoy es diferente, ha pedido mil almohadones mas para esta noche y las mucamas han estado en ello el día entero, rellenando y cosiendo, rellenando y cosiendo... anoche la princesa cayó de su caballo, con tan mala suerte que al caer se lastimó la cadera, siente demasiado dolor y se niega a que le demos algún remedio para mitigarlo, ha pedido que encendamos su chimenea, el doctor salió de vacaciones y no volverá sino hasta el próximo plenilunio. Tememos que sea grave debido a que hace algunos años, en un viaje, la princesa cayó de unas escaleras y se lesiono de la misma forma que ahora, tenia prohibido montar, pero prohibirle algo a la princesa de nadie es como pedirle a gritos que lo haga, la princesa es terca, rebelde y no tiene reparo en ello. 
Se le ve dormir plácidamente después de beber un té de hierbas mágicas, todos en el reino deseamos que no sea nada y que con el correr de los días y algunos cuidados mejore.
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Nana, los fanzhus son hermosos, pero ademas son animales útiles, no como los seres humanos.


La experiencia Biciteka

Hace unos meses en son de "me gustas" le dije a un  biciteka algo así como -¡Ah! por eso tienes piernas bicitekas- a lo cual el atinó a reírse y preguntar que cómo eran las piernas bicitekas; evadí la pregunta puesto que no podía decirle algo como "bien buenas" (Aunque no lo crean, TODAS las chicas sabroseamos a los chicos -y a otras chicas también- ) 
¡Ja, ja, ja! que ademas ni es para tanto.
Pero la verdad es que al tener muy poco rodando con esta tribu cletera urbana quedé sorprendida de la forma en que ruedan estos chicos, no he tenido la fortuna (aún) de rodar con la guía de todos y cada uno de ellos, sin embargo lo primero que noté es que en verdad dedican sus días a la bicicleta, su tiempo, su energía, su pensamiento y su dinero. A mi me costó varios meses entender el por qué diablos alguien gastaría mas de 2mil pesos en una bicicleta, la mía había costado eso y me parecía un despilfarro, pero era una bici bonita; jamas pensé ver una bici y decir -¡Oh esa bici es tan sexy!- o llegar a tomarle cariño a algo "sin vida" y notese que lo entrecomillo porque como dice en el Kibalyon "Todo vibra".
Cosas que me sorprendieron y me siguen sorprendiendo del staff biciteka:

VELOCIDAD 
La primera vez que rodé con tres de ellos fuera del horario "paseo biciteka" fue la velocidad que tienen, yo apenas ruedo a 8km/h (Ja, ja, ja) pero en verdad vuelan (ahí noté el poder de esas sexies piernas ja ja ja! ), creo que el tipo de bici ayuda, pero eso es otro punto que trataré mas adelante.

DESTREZA
Hay que tener muy buenos reflejos para cantar y esquivar el 90% de baches, coladeras y hoyos de las calles de nuestra flamante ciudad, yo con mi miopía apenas veía uno que otro o no le daba importancia a caer en ellos (pero luego por eso una se poncha o sufre algún percance peor). De saltar topes, hoyos, baches y coladeras o subirse de un brinquito la banqueta ni hablo, cuando tenga bici de montaña quizás me parezca algo común, pero para una chica con bici urbana y sin cambios... bueno, la cosa es difícil. Aunque también lleva mucho de verdad eso de que no importa la bici, sino el motor. 

En una de esas cortisimas pláticas, dicho biciteka me dijo algo así como "No es tanto de físico, es mas de la mente", en ese entonces sinceramente pensé -¡Ay sí, claro, con pura fuerza de voluntad voy a rodar pendientes y mas de 30km a todo lo que mis piernas dan!-. 

Pues sí, hoy puedo decir que en efecto tiene razón, esto de pedalear hasta que sientes que no puedes mas y seguir, exigirte, pedirte un kilometro mas, una calle mas, una pendiente mas, un puente mas, seguir, seguir, seguir aunque sientas que no podrás mas, en verdad funciona, es como en yoga y como en la vida misma, hay que llegar al límite y romper nuestros paradigmas para partir de ahí nuevamente. 
Nombré a mi bici "sozoshi" (ruidosa en nihongo) debido a que la salpicadera hace muchísimo ruido, hasta me bulean porque si se la quito pensarán que me he quedado a medio camino o que de plano no voy con ellos, pero después de creer que mi bici había muerto y que resucitara a manos de 'Conejo' le he nombrado "Guerrera", en verdad nunca creí posible que mi guerrera me pudiera llevar tan lejos:  Iztapalapa (cerro de la estrella), Tlalnepantla, Xochimilco, Torres de satélite, Naucalpan (cerro de Moctezuma)... en verdad mi bici es una guerrera, pero también al pensar en lo que 'Coyoli' me dijo una vez ... "es mas de la mente", me estoy comenzando a dar crédito a mi, he crecido muchísimo en cinco meses, he pasado de ser la chica inactiva y miedosa a una biciteka. Recuerdo cuando 'Grillo' me decía: "Ya casi eres biciteka amiga" y yo sólo pensaba que no, que nunca tendría valor o nivel suficiente para serlo y ahora pienso "Sí, ya me lo gané" y no porque sea buena o mala rodando, sino porque me he superado a mi misma y mi guerrera ha superado esa apariencia de bici urbana para convertirse a veces en bici de montaña. 

A unos dos meses de haber conocido a 'los tekas', llegué a darme cuenta de lo valiosos que son todos, no como seres humanos (eso se valora desde un principio y se afianza con el tiempo), sino como grupo: invertir sus días, su tiempo, su dinero, su energía, su pensamiento y su cariño en cada rodada no es ninguna gracia, hay que coordinarse primeramente entre ellos, decidir y planear las rutas, decidir quienes van de guías, retas y bloqueadores, rifarse con los autos, camiones y hasta trailers, compartir su experiencia y destreza, manejar entre 100 y 300 personas en cada paseo y nunca faltar así llueva, truene, relampaguee, tiemble,  haya manifestaciones, trabajo, tarea o de plano veamos pingüinos requiere de voluntad y mucho amor a la camiseta y estos chicos en verdad que aman sus camisetas bicitekas. Por ello, créanme, los admiro. 
Los bicitekas sin saber nada de mi excepto mi nombre, me cobijaron y sin saberlo, me apadrinaron en el mundo de las rodadas, cuando Sozoshi estaba muriendo, 'Guajo' me dijo (parafraseo) "Ánimo, no pasa nada, yo llevo cuatro cuadros rotos en el año y aquí sigo". Me han ayudado a no ser "una dama en apuros" (cosa que siempre he detestado) al menos ya se parchar una llanta, ajustar unos frenos y las velocidades (aunque mi bike no tenga).  Y también me han enseñado que pedir auxilio no está mal. A crecer, 'Pichardo' un día me dijo "Pues dale, no te quedes solo en bicitekas, rueda con otros grupos".

Junto con 'Dannyboy', 'Grillo', 'Conejo', 'Coyoli' y 'Pichardo', cometí una de las estupideces mas grandes que he hecho en bici y no daré detalles pero mientras me río a carcajadas puedo decir "A todos los vi caer", ¡ja, ja, ja! ¿Que se le va a hacer? Todo es parte del aprendizaje, pero no solo de andar en bike, sino de la vida misma; pasé 29 años de mi vida cuidándome de que ni el viento me hiciera daño, ya era hora de salir del cascarón y atreverme a vivir un poquito. 

Me quedan muchísimos kilómetros que rodar, algunas bicicletas que despedir y miles de experiencias por vivir, pero lo que me ha quedado claro es que alguien con quien compartes "El pan y el vino" (En este caso las garnachas, los chunches y las chelas o el pan y el chocolate) se quedan para siempre en mi vida y en mi corazón. 

Namaste 

"Rodar hasta el amanecer, no importando el clima o el camino"
Taller de mecánica básica en CASA BICITEKA
"No sea una damisela en apuros"






 2am 
Tomando reforma a todo lo que mis piernas me dan,
escuchando "Midnigth in the city" 






¿Al estadio azteca y  C.U. en bici?
Ni que estuviera loca o fuera supergirl... jajajaja!